Gustavo Costas no se resigna ante la realidad. Maximiliano Moralez ya no pertenece a Racing y fue vendido al FC Moscú de Rusia en 7 millones de dólares. A pesar del pedido del técnico al jugador para que se quedara, los dólares pesaron más y el pequeño mediocampista volará en las próximas horas rumbo a la capital rusa.
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«No hay dudas de que Maxi es un jugador distinto y va a ser irreemplazable, pero igual yo confío a muerte en este grupo y no tengo dudas de que estamos para salir campeones», dijo Gustavo Costas, redoblando la apuesta ante la adversidad. El técnico se reunió con Fernando Di Tomasso, titular de la empresa Blanquiceleste, y le pidió dos jugadores para suplir a Moralez: Sebastián Arrieta, que pertenece a Instituto, y la vuelta de Maximiliano Estévez, que estaba jugando en Chile.
Moralez fue ayer a despedirse de sus ex compañeros y declaró: «Era una oportunidad que no podía dejar pasar y, por eso, más allá de los problemas que hubo en algún momento,estoy muy agradecido con la gente de la empresa, que me permitió irme».
Moralez dijo que «tengo el apoyo de mi familia y espero haber tomado la decisión correcta. Yo tenía el sueño de jugar en Europa».
A pocos metros de Moralez, también se despedía Diego Crosa, quien se irá a jugar al Macabi Haifa de Israel recomendado por Roberto Colauti: «La verdad que en Racing me trataron como si estuviera en mi casa y siempre le voy a estar agradecido por ello a la gente de este club». En lugar de Crosa llegaría el uruguayo Darío Rodríguez, actualmente en el Stuttgart de Alemania.
El que volvió a los entrenamientos en Racing, ya con el contrato firmado, fue el arquero correntino Hilario Navarro después de su fuga y recalada en River. El arquero le echó la culpa a su representante del desliz: «La verdad que todo fue muy feo, pero el problema lo creó la gente que me representa, yo quería jugar en Racing y al lado de Gustavo Costas, al que le estoy muy agradecido».
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