La escueta noticia señala que en Suiza, el país donde está enclavada la sede de la FIFA y de donde es oriundo su titular, Joseph Blatter, no se verán los partidos del Mundial Japón-Corea 2002, al fracasar las negociaciones entre el grupo alemán Kirch y la Corporación de Radiodifusión suiza (SBC).
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Según señala el informe de la empresa suiza, las conversaciones con los propietarios de los derechos televisivos del evento quedaron interrumpidas pues no pueden afrontar el pago de los 11,1 millones de dólares requeridos, cuando en el Mundial de Francia habían pagado sólo 1,1 millón.
Una situación similar a la ocurrida días pasados en Inglaterra -casi al mismo tiempo que se confirmaba su clasificación-, cuando se señalaba que si la empresa Kirch «no bajaba las pretensiones» era imposible acceder a las transmisiones. Algo que se repite en otros países, tanto en los que están cerca de la clasificación como los que quedaron lejos de ella.
Kirch, el gigante de la prensa alemana, obtuvo los derechos del Mundial después de la quiebra financiera de ISL, socio de mercado de la FIFA, por los que pagó 800 millones de dólares. Si se quiere una cifra por demás excesiva, que ahora se ve en la obligación de prorratear entre los países «futboleros por excelencia» o por lo menos los más taquilleros, que mayoritariamente se encuentran en Europa y América.
Sin embargo, a Kirch se le presentan serios problemas en los dos continentes: en Europa recibirán los partidos en horas de la mañana y en América entre la madrugada y primeras horas del día, creando una situación poco rentable para su recupero a través de la publicidad. Más allá de la vergüenza de la FIFA y de su presidente por la situación planteada, Blatter deberá soportar una presión en masa pues los dirigentes del mundo estiman que el desarrollo de los mundiales se debió -fundamentalmente-a la difusión que tuvo el torneo ecuménico en todos los continentes. Se sabe que los países africanos y asiáticos lejos están de pagar cifras astronómicas por sus transmisiones.
Sin embargo, mientras los suizos ya se preparan para ver los partidos a través de la TV de los países vecinos (Francia, Italia, Alemania o Austria), la FIFA -por medio de su portavoz, Andreas Herren-salió a decir que «el organismo no se involucrará en las negociaciones», pero «confía en que haya una oportunidad de diálogo» para encontrar la ecuación que los lleve a todos a un final feliz.
En América, las grandes cadenas ya hicieron sondeos para saber qué piensa la gente de Kirch al respecto. Faltan apenas dos meses para conocer la totalidad de los equipos clasificados (hasta hoy sólo la Argentina logró ese derecho), pero se anticipa también que habrá una gran pulseada, porque saben que recaudar los 800 millones que los alemanes deben oblar en FIFA no es fácil y menos si piensan hacer «grandes diferencias».
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