El español Rafael Nadal se impuso en el Masters Series de Montecarlo, por tercer año consecutivo, con una cómoda victoria en sets, por un doble 6-4, sobre su gran rival, el suizo Roger Federer, confirmando su reinado absoluto en el polvo de ladrillo monegasco.
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El tenista mallorquín aumentó a 67 el número de victorias consecutivas en esta superficie, un récord que arrastra desde hace dos años y que incluye sus triunfos en catorce finales (dos de ellas en Roland Garros) y en cinco duelos particulares con el número uno mundial.
La serie victoriosa no tiene perspectivas de detenerse, ya que de las siete victorias de Nadal en sus once partidos contra Federer, la de Montecarlo ha sido la más cómoda.
El número dos mundial controló en todo momento el partido y se mostró muy sólido con su servicio, lo que le permitió llevar las riendas de la situación y apuntarse la victoria.
Federer, que no pasa por su mejor estado físico,había ido de menos a más en su participación en Montecarlo, con unos inicios titubeantes ante rivales de segundo nivel y una gran autoridad en sus partidos ante otros dos españoles de la «Armada», David Ferrer, en cuartos, y Juan Carlos Ferrero, en semifinales.
Nadal logró romper el servicio de Federer al final del primer set para colocarse con un 5-4 favorable, y volvió a hacer un «break» al inicio del segundo para ponerse con una ventaja de 2-1. El suizo sólo tuvo tres ocasiones de quebrar el saque de su rival, al inicio del partido, pero no lo pudo lograr.
Las estadísticas al final del encuentro eran elocuentes. Cuando debía marcar el ritmo del partido ante un Nadal que no es tan agresivo en su juego como el suizo, el número uno mundial sólo logró 19 puntos ganadores, los mismos que el español.
Pero el suizo cometió muchos errores no forzados (38), la mitad de ellos con su mejor arma, el golpe de derecha, que no funcionó ayer.