Rafael Nadal se impuso en cuatro sets al suizo Roger Federer en el esperado duelo entre los dos mejores tenistas del mundo y, de esa forma, logró su segundo título seguido de Roland Garros, en igual cantidad de presentaciones estirando su serie victoriosa consecutiva en polvo de ladrillo a 60.
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Tal como lo deseaban los organizadores, el mejor del mundo y el número 2, Federer y Nadal, respectivamente, llegaron a la final, y, como en las recientes finales de Doha, Montecarlo y Roma, el español se impuso, esta vez por 1-6, 6-1, 6-4 y 7-6 (4) en 3 horas 2 minutos, propinándole al suizo su cuarta derrota de 2006.
Federer arrancó con todo, desplegando su talento y variantes ante un desconcertado Nadal, para quedarse con el primer set en tan sólo 32 minutos por un inapelable e inesperado 6-1.
Pese a que el comienzo arrollador del suizo hacía presagiar una rápida definición, Nadal apareció en el partido para cambiarle el ritmo al encuentro y dominar a su antojo a un desconocido Federer, que cometió errores impensables en un jugador de su nivel. El español se quedó con el segundo set por 6-1 para emparejar el partido, dejando una imagen contundente y dominando a su antojo al mejor del mundo. En el tercer set se vieron los mejores momentos de tenis con los dos jugadores buscando desequilibrar con una amplia gama de variantes, pero el suizo no tuvo la misma fineza y precisión que el español, y lo terminó pagando caro, al caer por un ajustado 6-4.
Con un sólido juego de fondo y sin altibajos, en el cuarto parcial Nadal quebró de entrada y mantuvo la ventaja hasta estar 5-4 arriba. En ese momento sacó para el partido, pero el suizo, haciendo alarde de su sangre fría y su capacidad mental, pudo quebrar para igualar en 5. Luego cada jugador mantuvo su servicio, lo que obligó a definir el set en tiebreak, parcial en el que Nadal se benefició con la llamativa falta de eficacia de Federer para quedarse con la victoria.
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