El español Rafael Nadal quedó a sólo dos pasos de hacerse inmortal en el tenis al derrotar hoy a su compatriota Fernando Verdasco para avanzar a las semifinales del Abierto de Estados Unidos.
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Nadal, número uno del mundo, ganó por 7-5, 6-3 y 6-4 para lograr su undécima victoria en igual cantidad de enfrentamientos con Verdasco, octavo del ranking. Su rival el sábado por el pase a la final será el ruso Mijail Youzhny, vencedor hoy del suizo Stanislas Wawrinka por 3-6, 7-6 (9-7), 3-6, 6-3 y 6-3 en un extenuante partido de cuatro horas de duración.
"Hoy era muy difícil jugar, probablemente uno de los días más difíciles", aseguró Nadal tras la victoria.
"Sé que Fernando quizás estaba un poco cansado, tuvo un partido muy duro hace dos días. Lo siento por él, le deseo mucha suerte para el resto de la temporada", añadió el pentacampeón de Roland Garros, que sigue sin haber cedido un set en el US Open, el único de los cuatro grandes torneos que no lo vio alzar su trofeo de campeón.
En caso de que Nadal venza a Youzhny y el domingo logre ganar la final, el español se habrá sumado a Fred Perry, Donald Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi y Roger Federer como el séptimo hombre capaz de ganar al menos una vez cada uno de los torneos de Grand Slam.
Sería, además, el cuarto jugador que, en más de cuatro décadas de profesionalismo en el tenis, gana tres Grand Slam consecutivos, ya que este año el español se consagró en Roland Garros y Wimbledon. Desde 1968 sólo cuatro hombres ganaron tres Grand Slam en el mismo año.
La del US Open es la única final de Grand Slam que Nadal no disputó.
"Es una victoria muy importante, estoy en semifinales, una gran noche", certificó el español.
En una noche inusualmente fresca para lo que es habitual en el final del verano neoyorquino, y con fuertes rachas de viento enloqueciendo el vuelo de la pelota en el estadio Arthur Ashe, Nadal demostró una vez más por qué tiene ganados buena parte de sus partidos antes de empezar siquiera a jugar con Verdasco.
En el recuerdo estaba la épica batalla de cinco horas y 14 minutos ganada por Nadal en cinco sets por la semifinal de Australia 2009, pero Verdasco, tras un inicio promisorio en el que tomó ventaja quebrando el servicio de Nadal, pronto se encontró con que su rival emparejaba las acciones a 4-4 y luego se llevaba el set.
El partido se acabó. A las quejas de Verdasco por el viento y sus propias imprecisiones -"no puedo meter la bola, ¡hostia!"- se le sumaba, sobre todo, la concentración de Nadal, siempre capaz de devolver la bola, siempre listo para neutralizar el tiro rival, por más potente que fuera.
Hubo un momento, sin embargo, en el que ambos coincidieron. Verdasco sacaba 0-1 y 30-0 en el segundo parcial, y el juez de silla, Carlos Bernardes, paró insólitamente el juego porque había sonado su propio teléfono.
"¿¡¿Qué?!?", le decía Nadal al portugués mientras Verdasco hacía gestos de desaprobación. "¡Es la tercera vez ya!".
Pero ese momento fue lo más cerca que Verdasco logró estar de Nadal. Con gestos técnicos casi exquisitos -pegó una volea de sobrepique mientras daba una vuelta completa sobre su eje-, Nadal ganó con autoridad para seguir soñando.
"Creo que era la única manera de ganar ese punto", dijo Nadal a Brad Gilbert, su entrevistador en la televisión local, que definió el extraño golpe como el "matador twist".
Youzhny, que ganó cuatro de las 11 veces que se enfrentó a Nadal, derrotó al español la última vez que lo enfrentó en Nueva York, en los cuartos de final de 2006. "Él está jugando muy buen tenis", destacó Nadal.
"Fue muy ajustado, tuve algo de suerte", dijo hoy modesto Youznhy tras batir a Wawrinka y antes de elogiar a los anfitriones: "Me gusta Nueva York, me gusta jugar aquí".
El ruso de 28 años buscará el sábado acceder a su primera final de Grand Slam. Youzhny vuelve así tras cuatro años a una semifinal de Grand Slam. La última fue aquella de 2006. Gracias al triunfo de hoy el ruso recuperará un lugar entre los diez primeros del ranking mundial.
El duelo se vio complicado por el viento arremolinado, un tema que, reconocieron los responsables de su construcción, no fue pensado a la hora de diseñar el estadio Arthur Ashe.
Dueños de dos de los reveses a una mano más plásticos y mortíferos del circuito, Youzhny y Wawrinka hacen un culto de los golpes planos y los cambios de efecto, por lo que los espectadores jamás se aburrieron.
En un duelo de padres, situación no muy habitual en el circuito, Youzhny terminó siendo más preciso en los momentos clave. Wawrinka destrozó su raqueta contra el piso tras quedar 5-3 abajo, y poco después dejaba un revés en la red para darle el pase al ruso a la antesala de la final.
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