Boca Juniors se impuso a Godoy Cruz de Mendoza por 2 a 1 y quedó a un solo punto de consagrarse campeón del torneo Apertura de la primera división, cuando restan tres fechas para la finalización del mismo.
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El equipo que conduce Julio César Falcioni consumó una justa victoria en partido por la 16ª fecha del certamen y llegó a las 36 unidades, con 9 de ventaja sobre su escolta, Tigre.
De esta manera, al conjunto de la Ribera le alcanzará para ceñirse con el cetro con apenas un empate en el próximo encuentro con Banfield, a celebrarse en la Bombonera, el domingo venidero.
Además, Boca alargó su racha invicta a 26 cotejos, con lo que igualó la segunda mejor marca histórica, en la temporada 1943-1944, cuando el técnico era Alfredo Garassino.
Con aplomo y solidez, pegando en los instantes clave, neutralizó a su rival y se erigió en merecido ganador.
A los 9 minutos, en la primera estocada a fondo, Boca gritó gol: Diego Rivero le ganó la espalda a Leonardo Sigali y metió un centro preciso para Darío Cvitanich, quien solamente tuvo que empujarla para decretar el primero.
Tras la conquista, los dirigidos por Falcioni se convirtieron en los protagonistas casi exclusivos en un Malvinas Argentinas que lució espléndido, con casi 45 mil personas en las tribunas.
Cristian Chávez siguió siendo un confiable conductor, a falta de Román Riquelme. Y exhibió un interesante juego, juntándose bien con Cvitanich.
Del lado del local, la vehemencia de Israel Damonte intentó copar el círculo central. Pero al local le faltó cohesión y claridad como para manejar el balón.
El conjunto entrenado por el uruguayo Jorge Da Silva apenas molestó con Facundo Castillón, porque Rubén Ramírez, el goleador del campeonato, estuvo perfectamente controlado con una zaga central que no le dio respiro ni ventajas.
Hasta que a los 35, Cvitanich entró al área rival y Nicolás Sánchez le cometió un innecesario penal. La ejecución, a cargo de Rolando Schiavi, fuerte y a la derecha de Sebastián Torrico, representó el segundo tanto visitante.
Allí pareció terminarse el pleito. Porque la superioridad de Boca era tan notoria, con un Leandro Somoza patrón en la zona central, con Clemente Rodríguez proyectándose cada vez que le resultaba conveniente y con un Pablo Mouche que alternaba buenas con malas, pero cuando aceleraba marcaba diferencias.
En la segunda parte, Godoy Cruz buscó quemar las naves con los ingresos de Armando Cooper y Leandro Caruso. Pero ni con tres delanteros exigió a un Agustín Orión que no mostró la seguridad de otros partidos.
Es cierto que los mendocinos, que pugnan por ingresar a la Copa Libertadores 2012, tuvieron mayor tiempo la pelota, pero no supieron, básicamente, cómo utilizarla mejor.
En un desprendimiento de Ariel Rojas, a los 87 minutos, hubo un remate formidable del ex-Vélez que se tradujo en el descuento y generó algo de incertidumbre al marcador.
Pero se trató solamente de una ilusión óptica, porque Boca no mostró mayores sobresaltos en el tramo final y terminó quedándose con un triunfo que lo deja muy cerca de cantar objetivo cumplido.