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"En los últimos meses he trabajado duro para mejorar en arcilla, en los torneos de Barcelona y Montecarlo, entre otros. El objetivo era hacer aquí un buen torneo y creo que lo estoy logrando. Pero hay que seguir trabajando", afirmó el tenista, octavo cabeza de serie en París.
Nalbandian derrotó hoy al ruso Marat Safin, vigésimo favorito, 7-5, 6-4, 6-7 (5), 6-3, y se enfrentará en cuartos contra el brasileño Gustavo Kuerten, "un rival difícil que no hay que subestimar y que tendrá al público a su favor", contra el que no ha jugado nunca.
El cordobés afirmó no tener miedo, porque se encuentra en buenas condiciones y con mucha confianza en su juego, aunque confesó que si el brasileño está bien físicamente será un partido muy complicado.
Reconoció que cuando entra en la pista Central de París, Kuerten se transforma: "Así el partido será más lindo".
"Tiene un servicio muy bueno y cuando está en buena forma es uno de los mejores jugadores en tierra batida del mundo", afirmó.
"En estos partidos ya no hay favoritos, los dos queremos lo mismo y habrá una gran batalla", dijo.
El finalista de Wimbledon de 2002 aseguró que para ganar un torneo de Grand Slam "hay que ser muy fuerte mentalmente y, además, estar bien en el aspecto físico".
El cordobés fue el cuarto argentino en alcanzar los cuartos de final, una cifra récord en un torneo de Grand Slam. Antes los habían alcanzado Guillermo Coria, Juan Ignacio Chela y Gastón Gaudio.
Para Nalbandian, "no es normal" que cuatro argentinos estén entre los ocho mejores del torneo, pero lo achacó "al buen momento que vive el tenis argentino, que siempre tiene jugadores en semifinales y finales de casi todos los torneos".
Sobre el partido de hoy, Nalbandian indicó que había hecho el mejor encuentro en dejadas de toda su carrera y afirmó que el cuarto set fue el mejor suyo de todo el torneo.
El argentino estuvo a dos puntos de ganar el partido en el tercer set, en el juego de desempate, pero se dejó remontar por el ruso.
"En ese momento el jugó mejor, pero yo no me vine abajo mentalmente y en el cuarto set mejoré mucho mi juego", dijo.
Reconoció que las constantes interrupciones del juego provocadas por las ampollas en la mano de Safin le "desestabilizaron un poco", pero que pudo "controlar la situación".
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