Una parte del público que pretendía ver la prueba de TC en Rafaela provocó un escándalo en el autódromo local tras conocerse la decisión unánime de los pilotos de suspender la carrera final, en solidaridad y muestra de luto por la muerte de Gabriel Miller, acompañante del piloto Alberto Noya del TC Pista.
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Noya fue trasladado ayer por la tarde al Hospital Güemes, de la Capital Federal, en gravísimo estado. La reacción de algunos aficionados -según informaron las autoridades, en su mayoría alcoholizados- provocó numerosos incidentes en la zona de boxes con los propios pilotos del Turismo Carretera, los responsables de los equipos, periodismo y autoridades.
Junto con el robo, deterioro de elementos, insultos, agresiones de todo tipo, incendiaron cubiertas en la pista, creando problemas y preocupación ante la cercanía de casas rodantes y otros vehículos que corrían peligro de incendio.
Si bien Eros Borgogno, veterano dirigente del Club Atlético de Rafaela, anunció que calculaba en 35.000 personas la concurrencia, sólo una parte de ella se descontroló y aprovechó para producir innumerables destrozos que felizmente no trajeron consecuencias personales graves, de acuerdo con lo informado. Con escasas fuerzas de seguridad para controlar la situación, la experiencia y el carisma de algunos pilotos fueron apaciguando el desborde y de a poco se pudo ir superando el problema.
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