Para tocar el cielo, River debió padecer

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A River le alcanzó con seis minutos de luz para salir airoso de una tarde rosarina, que se le había presentado negra. A tal punto que antes de la media hora estaba dos goles abajo ante Newell's y -por entonces-resignaba la punta del campeonato en manos de San Lorenzo. Sin embargo, despertó a tiempo y regresó para Nuñez respirando tranquilo, aunque lamentando la quinta amarilla de Saviola (no podrá jugar el domingo ante Racing) y la lesión de Astrada.

Gallego sorprendió con una jugada estratégica: Ortega como delantero y Saviola de enganche. Saviola cumplió perfectamente esa función hasta convertirse en la figura de su equipo con sus arranques desde la mitad de la cancha, que complicaban a la defensa rival.

No se puede decir que Newell's no salió a jugar el partido con fórmulas misteriosas. Simplemente le alcanzó con la magia de Manso, a pesar de no encontrar compañía en el ecuatoriano Reasco. Si lo hubiese logrado, tal vez a estas horas se estaría escribiendo otra historia.

Los rosarinos fueron más punzantes. Un penal -tras foul de Astrada a Quintana y convertido por Pavlovich-le dio a Newell's argumentos para un juego superior y solidez de equipo. Si esto fuese poco -y casi sin dejar espacio para la reacción-le aplicó otro golpe casi mortal. Un 2-0 en un partido de estas características no es poca cosa.

Mas todo parecía indicar que se avecinaba la goleada de aquéllas. Sin embargo --imprevistamente-River salió de su letargo, despertó como un león herido y si bien sin muchos argumentos, apenas con ráfagas de fútbol, llegaron los goles. Con factores psicológicos diferentes, pero con igual objetivo. Con el primero achicó distancias y se puso a tiro, con el empate revertía la sensación inicial y quedaba a un paso del triunfo y el tercero fue todo euforia.

River encontró de pronto el circuito de comunicación entre sus jugadores clave para, en seis minutos, dar vuelta un resultado que lejos estaban todos de presuponer.

Los fantasmas rondaron de ahí en más. El empate sobre la hora en el Monumental ante Gimnasia rondaba por la cabeza de Gallego y Cía. No extrañó entonces que el técnico tomara más recaudos -de pronto-que los imprescindibles.

La salida obligada de Astrada fue otro elemento de consideración especial. En realidad, fue una bisagra que marcó un antes y un después. Newell's machacó, martilleó sobre el arco de River, pero ya no era el mismo. River se refugió -aunque por momentos de manera sumamente peligrosaesperando el contraataque. Simplemente porque en el campo de juego estaba Saviola, un motorcito que simplificaba las cosas sobremanera.

A pesar de estar siempre cerca del empate, Manso no era el mismo. Nada más que eso. Lo concreto es que River trajo de Rosario tres puntos de oro, que seguramente le servirán de mucho para esperar a Racing en el Monumental e ir más tranquilo a enfrentar a Guaraní en Paraguay. Sin decir que en cabeza a cabeza con San Lorenzo, obliga a realizar un repaso al fixture.

Newell's Old Boys:
Palos; Damiani, Grabinski, F. Crosa y Reasco; M. Rodríguez, Ponzio, Almirón y Manso; Quintana y Pavlovich. DT: Ribolzi.

River Plate:
Costanzo; H. Díaz, Ayala, Yepes y Sarabia; Coudet, Astrada, Zapata y Ortega; Saviola y Cardetti. DT: Gallego.

Goles:
PT 24m Pavlovich (N), de penal; 27m Damiani (N); 38m Saviola (R); 42m Yepes (R); 44m Cardetti (R).

Cambios: ST D. Alvarez por Zapata (R); 4m Pereyra por Astrada (R); 15m Real por Almirón (N); 32m Cuevas por Cardetti; 39m Vojvoda por Quintana (N).

Estadio: Newell's Old Boys.

Arbitro: Baldassi.

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