Cuando el viernes pasado, a través de un comunicado de prensa, Santiago Phelan anunció la lista de los 39 jugadores que seguirán entrenándose para el Mundial de rugby, puso las cartas sobre la mesa 78 días antes de que se de la patada inicial en Nueva Zelanda.
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Hay pocas sorpresas en este equipo que, de hecho, tiene la difícil tarea de acercarse de alguna forma al nivel que alcanzó un espectacular grupo de jugadores cuatro años atrás al aprovechar la oportunidad que se les presentaba.
Cuesta imaginarse otra medalla de plata colgando de los cuellos de los Pumas en el futuro cercano del rugby argentino. No hace falta explicar que, después de verlos jugar últimamente, se hace difícil ser optimista en el Mundial. Y ahí, en la preparación final, es que ellos tienen que encontrar ese optimismo; una idea clara de lo que el equipo quiere lograr en la cancha, en conjunto con una plataforma de juego sólida y un objetivo claro. Si los rumores son ciertos, este no es un equipo muy feliz.
Es más que obvio decir que caer antes de llegar a los cuartos de final va a ser considerado un fracaso por todos. Con el Four Nations a la vuelta de la esquina, y después del enorme esfuerzo puesto en la Alta Performance de la UAR, el rugby argentino no se puede permitir un paso en falso.
A pesar de estar buscando la "próxima" generación a nivel local en vez de producir jugadores que más tarde se convierten en estrellas del deporte en el exterior, sólo ocho jugadores de clubes locales lograron meterse en el grupo de los 39.
Gabriel Ascárate logró un impacto de último minuto que le valió el reconocimiento. A él se le unen Julio Farías (que jugó mayormente en Francia), el wing Genaro Fessia, Nicolás Sánchez, Agustín Gossio y Leonardo Senatore, así como Agustín Creevy y el pilar Maxi Bustos, quien ya firmó con Montpellier.
Hay muchísima experiencia entre los 39 jugadores del equipo. Para el capitán del equipo Felipe Contempomi, Martín Scelzo y Mario Ledesma, esta será la cuarta vez que participen del Mundial. Pero las dudas sobre si sus piernas se lo aguantan existe. De hecho, Ledesma tiene planeado retirarse del rugby una vez terminado el torneo.
Patricio Albacete y Rodrigo Roncero han participado de los dos últimos mundiales y hay otros siete que estuvieron en Francia hace cuatro años: Agulla, Ayerza, Borges, Juan Fernández Lobbe, Leguizamón, Tiesi y por menos tiempo Eusebio Guiñazú.
Personalmente me habría gustado que se le diera una oportunidad al medio scrum Nicolás Bruzzone. Phelan escogió a los tres nueves con los que se siente más cómodo: su primera opción debería ser Nicolás Vergallo (quien se perdió una parte de la temporada después de lesionarse) y el otro lugar en Nueva Zelanda será disputado por Alfredo Lalanne y Agustín Figueroa - ninguno de los dos ha jugado por mucho tiempo en sus equipos europeos.
Muchos mencionaron la ausencia del capitán de Pampas, Miguel de Achával. El era bueno en ese equipo, pero se han visto mejores terceras líneas y no logró demostrar su capacidad de juego cuando se le dio la oportunidad de ser un Puma.
La ausencia de Juan Martín Hernández se debe a que su club decidió no liberarlo. El será el primero en decir si esta calificado para participar del Mundial o no.
La gran sorpresa se dio con la elección de Andrés Bordoy, un ex tercera línea convertido en hooker. Sus posibilidades son mínimas - todo depende de una lesión. Si se lo aprueba, vamos a tener que buscar su nombre en Google ya que internacionalmente es poco conocido.
Los 39 jugadores viajarán a Pensacola (EEUU) el 3 de julio mientras atraviesan la recta final antes del Mundial. El quipo tiene sólo dos meses para lograr un milagro. Mientras tanto, seguimos con los dedos cruzados, deseándoles éxito a los Pumas en el Mundial.
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