Passarella no se lleva bien con los ídolos y referentes de la institución.
Luego de varias versiones y especulaciones, el presidente de River, Daniel Passarella, salió a dar una conferencia de prensa para ratificar a Matías Almeyda como entrenador del primer equipo. Sin embargo, sobre el final de la misma, aclaró que el fútbol es "muy dinámico" y que "cualquier cosa puede pasar", por lo que abrió una puerta para que el técnico deje el club en un futuro próximo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El pasado condena a Passarella y cada vez que salió a respaldar a un técnico o un ídolo del club, este se fue rápidamente en medio de una polémica. En sus dos años y medio en el club han abandonado mal la institución Leonardo Astrada, Ángel Cappa, Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, a lo que se suma su conflictiva relación con Ramón Díaz y Marcelo Gallardo, ambos candidatos a sentarse en el banco si Almeyda deja su lugar en las próximas jornadas.
El primer entrenador de la era Passarella fue Astrada. En abril de 2009 River, que venia de cuatro derrotas consecutivas, viajaba a Tucumán para enfrentar a Atlético con el técnico en la cuerda floja. Sin embargo, el presidente fue contundente la semana anterior del trascendental partido en su respaldo al "Jefe": "Espero que no cometa la tontería de presentar la renuncia". El "Millonario" igualó 0 a 0 en su visita al conjunto tucumano y el mandatario tomó de decisión de echar al técnico por teléfono antes de que vuelva a Buenos Aires.
Su sucesor fue Ángel Cappa, "el indicado" teniendo en cuenta que en la temporada 2010/11 River estaría muy complicado en la pelea por mantener la categoría. El exentrenador de Huracán era el favorito del "Kaiser", que lo respaldo solamente 18 partidos (ni siquiera una rueda) donde sumó 27 puntos. En la fecha 12 del Apertura, una antes del Superclásico ante Boca, el equipo de Núñez cayó ante All Boys como visitante por 1-0 y Passarella decidió despedirlo "por presión de la comisión directiva".
Luego de la conocida etapa de Juan José López (quien fue respaldado hasta el final y el equipo terminó descendiendo de categoría a mediados de 2011), el elegido fue el actual entrenador Matías Almeyda, quien ya superó una turbulencia en abril de este año. El equipo no terminaba de despegar en la tabla y era superado por Instituto en la cima del Nacional B. Por los pasillos de Núñez comenzaron a sonar las voces de otros técnicos, pero Alejandro Domínguez y Fernando Cavenaghi salieron a respaldarlo: "Si el se va, nosotros nos vamos con él". Lo que pasó después es conocido: se logró el ascenso, le renovaron el contrato al jugador y prescindieron de los dos referentes.
Justamente, lo que pasó con Cavenaghi y Domínguez también le quita credibilidad a Passarella. Sabido era que ambos delanteros retornaban al club para devolverlo a primera a pesar de la mala relación que mantenían con el presidente. A principios de este año, el "Kaiser" confirmaba que le renovaría los contratos a ambos jugadores y que "sería una locura" desprenderse de los ídolos. Se logró el objetivo y los referentes se retiraron de la institución por la puerta de atrás sin siquiera un llamado para informarles que no se les extendería el contrato.
Ahora que Almeyda está en la cuerda floja, las declaraciones de Passarella suenan vacias. Para colmo, los dos candidatos a sucederlo son personas con las cuales el mandatario no tiene la mejor relación: Ramón Díaz y Marcelo Gallardo.
El riojano es el candidato de la gente pero, hasta el momento, Passarella ha hecho oídos sordos por viejos resquemores. Fueron muy amigos durante los ochentas, pero luego según cuentan los pasillos del Monumental, los egos y celos los fueron separando hasta no hablarse.
Con el "Muñeco" la historia es parecida. El enganche y el presidente tenían un gran relación (el extécnico es padrino de uno de los hijos del jugador), pero un día todo se cortó. Según pudo averiguar ámbito.com, cuando Passarella se hace cargo del equipo luego de la renuncia de Reinaldo "Mostaza" Merlo en el verano de 2006, le exige a la dirigencia que separe a Gallardo a quien no quería por conflictivo. Luego, en Mar del Plata, se reúne con el futbolista para decirle que era todo mentira y que sería el capitán del equipo, aunque meses después lo excluyó del plantel profesional.
Las historias de la relación entre Passarella y los referentes de River siempre terminan mal. Para colmo, el archivo le juega en contra al presidente que públicamente dice algo y al poco tiempo hace lo contrario. Veremos que pasa con Almeyda en las próximas fechas, pero teniendo en cuenta los antecedentes, el futuro es oscuro.
Dejá tu comentario