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29 de abril 2002 - 00:00

Racing se jugó todo a un tiro libre y River pudo rematarlo

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En esos dos minutos cruciales ocurrieron varias situaciones sucesivas: 1) hubo un infracción tan inútil como innecesaria de Raponi (que había ingresado por Zapata) a un metro fuera del área; 2) hubo forcejeos, Comizzo le dio un puntapié disimuladamente a un adversario y creyó que podía pasar inadvertido para el árbitro Giménez; 3) no sólo lo vio, sino que el hecho determinó la expulsión del arquero de River; 4) Ramón Díaz no podía hacer entrar al suplente porque había hecho los tres cambios reglamentarios; 5) el defensor Demichelis se calzó los guantes y fue al arco; 6) Bedoya se puso delante de la pelota, aunque finalmente prefirió abrirla hacia un costado para favorecer el disparo de Ubeda; 7) pateo, la pelota dio en la barrera y salió despedida hacia un costado del terreno, cuando todo Racing esperaba dentro del área rival; 8) la pelota fue a los pies de Raponi, que encaró sin marca a la vista; 9) la cruzó para Cuevas, que se fue sólo y con todo el terreno a su disposición; 10) el jugador de River eludió a Campagnuolo y envió a la red.



River tuvo la pelota, contó con una salida ciertamente fácil, pudo «tocar» en medio campo, pero se desdibujó en tres cuartos de cancha. Simplemente porque, por un lado, Cambiasso aparecía con intermitencias, como consecuencia de que Husaín no podía enlazar el camino entre defensa y ataque; tampoco Zapata acertaba en la puntada final por el sector izquierdo y --princi-palmente-porque D'Alessandro sigue empecinado en procurar una gambeta más y esa situación provoca que la pelota quede en los pies de algún adversario.

Racing se animó al final. También con muchos errores, imperfecciones en el traslado e imprecisión en las entregas. Sin embargo, encontró un camino apto por vía del pelotazo aéreo, también ayudado por una defensa vacilante de River y con algún hueco como para meter alguna pelota desde lejos (casi todas fuera del área). Por ahí encontró caminos hacia Comizzo. Si bien no emparejó el juego, por lo menos se acercó en la suma de situaciones favorables.

Finalmente, vio que tenía su oportunidad. Un arquero improvisado, un tiro libre y todos se fueron «a la carga». Hasta Campagnuolo estaba dando instrucciones antes del remate. Nadie pensó en la réplica, en el contraataque que la gente de River sabe hacer y muy bien. Es casi mortífero, y esta vez no fue distinto. Premio al que buscó más y durísimo castigo a la obnubilación en una jugada que hizo que se resigne todo por ella. Difícil de comprender en jugadores de primera.



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