ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

12 de agosto 2002 - 00:00

River debió batallar mucho para llevarse los tres puntos

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

En verdad, si nos atenemos al juego, se podría decir que hubo tres partidos distintos. El prime-ro, hasta la expulsión de Pereyra, donde River manejó espacio y pelota. Cuando precisamente Pereyra ganaba en la contención, interrumpía los circuitos ofensivos que intentaban Romagnoli, Capurro, Delgado y Toledo, dán-dole salida al equipo a través de Coudet, siempre en una función de puntero «mentiroso», Zapata y D'Alessandro, para crearles espacios aptos a Domínguez y Maxi López.

La segunda parte fue luego de la expulsión de Pereyra, cuando tuvieron que redoblar esfuerzos en el medio (para ocupar el lugar vacante) y bajar a Coudet prime-ro y a Domínguez después, para contener lo que era más de una insinuación por parte de Colón. Fue lo mejor de los santafesinos: mostraron un fútbol de jerarquía en la salida, armonioso en la llegada y de cierta contundencia en ataque. Sin embargo, fue cuando River dio el golpe de gracia con el gol de Maxi López, que tantas quejas despertó por una posible posición adelantada.

La tercera parte puede resumirse en los minutos finales, cuando River se reencontró con su juego cuando ingresó Cuevas por Alvarez, porque con el adelantamiento de Coudet logró volver a imponer un circuito creativo, que le dio posibilidades de llegar a un resultado más abultado. Pellegrini puso una cortina. Entró Astrada y todo se fue diluyendo hasta la pitada final.





Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias