Para aquellos que pregonan que lo único que importa es el resultado, River cumplió con su parte y ganó 3 puntos fundamentales para seguir luchando por alcanzar a Boca en la punta del torneo Clausura. En cambio, para aquellos que juzgan y prefieren asentarse en el desarrollo del partido, San Lorenzo fue superior a River, creó las mejores situaciones de gol, pero no las convirtió y River, con algo de fortuna, encontró el triunfo cuando faltaban 4 minutos.
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Las dos aseveraciones pueden ser ciertas. River ganó un partido muy importante para su futuro, pero no jugó bien y fue superado por muchos pasajes por un San Lorenzo sin esa cuota de ayuda adicional que se necesita en los momentos clave.
El partido fue más intenso que bien jugado en lo técnico y fundamentalmente en lo táctico, donde los dos dieron ventajas defensivas. Ni San Lorenzo ni River buscaron especular y por momentos cambiaron un ataque por otro.
Empezó mejor San Lorenzo por el trabajo de Romagnoli, pero después emparejó River con Montenegro como eje. El gran gol de Luis González (pared entre Coudet y Montenegro, y centro perfecto de éste) abrió el partido y obligó a Gorosito a buscar variantes en el banco de suplentes. Entró Walter Montillo y cambió el partido, porque fue el socio ideal para Romagnoli y de sus pies nacieron casi todas las jugadas de peligro, incluido el gol de Carreño, que terminó con la maldición del arco donde Acosta había marcado su último tanto.
San Lorenzo dominó casi a voluntad los últimos veinte minutos del partido y creó no menos de seis situaciones claras como para ganar el partido. Sin embargo, lo ganó River por un cabezazo de Maximiliano López ante un buen centro de Montenegro y terminó llevando todo. River está a cuatro puntos de Boca, aunque futbolísticamente parece estar más lejos aún.
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