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El empate puede explicarse en la falta en la definición de River y en el planteo ordenado de Newell's, que tuvo en el arquero Passet tal vez al gran responsable de mantener su arco invicto.
Pellegrini fue claro cuando, al final del partido, dijo que la mayor preocupación que se llevó del Monumental fue el resultado, porque los campeonatos se ganan por puntos y ayer su equipo perdió dos.
River no supo definir en el área, pero además le faltó creatividad. Sintió algunas ausencias. La de Ortega (que fue vendido al fútbol turco) y -por sobre todo-la de D'Alessandro, que está suspendido y tampoco jugará el domingo ante Vélez.
Por tanto, se puede coincidir, o no, con Pellegrini cuando en la conferencia de prensa dijo que se quedó tranquilo, porque la falta de gol se debió a un problema de definición y no de creatividad. Porque ayer, el ausente fue Andrés D'Alessandro (el creador) y los que estuvieron presentes fueron los dos delanteros titulares: Cavenaghi y Alejandro Domínguez. Sin embargo, River no tuvo la explosión del torneo pasado.
Lo concreto es que también River sufre el «mal del fútbol argentino»: la falta de un goleador. Es una verdad incontrastable que Cavenaghi fue goleador del Clausura pasado, aunque también lo es el hecho de que en ese campeonato estuvo varias fechas sin convertir. Además no se puede soslayar que Pellegrini tiene otro motivo para la preocupación: el propio Cavenaghi sufrió una lesión en los meniscos de la rodilla izquierda que (según informó el doctor Luis Seveso) lo mantendrá alejado de las canchas al menos durante 25 días.
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