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Colón armó un esquema defensivo con la intención de volver a Santa Fe con un empate. Cuando a los 20 minutos se quedó con uno menos (Píccoli le pegó un golpe de puño en el estómago a Santana y fue bien expulsado por Beligoy) retrocedió a Romagnoli a la línea de fondo y a Cángele al mediocampo dejando un solo delantero arriba. Con ese esquema se encontró sorpresivamente en ventaja con un cabezazo de Moreno y Fabianesi y después aprovechó la desesperación de River para contraatacarlo. Consiguió el segundo gol en una corrida de 40 metros de Cángele con la complicidad de Zapata y después cometió el error de refugiarse en su área donde River lo sometió a un constante peloteo.
River se excedió en buscar con centros, pero consiguió el empate con dos remates de afuera del área y después aprovechó el «envión anímico» para definirlo en un centro cruzado que aprovechó muy bien Oberman.
River ganó por insistente, por no dar por perdido un partido que, como declaró su nuevo técnico, «estaba muy complicado». Ya mejoró en actitud, porque estos partidos antes los perdía, ahora tiene que mejorar futbolísticamente si pretende pelear el torneo Apertura.
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