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Empezó flojito, como un típico partido de verano. Ninguno de los dos quería arriesgar. Racing venía de una derrota con Independiente, y River había reservado sus mejores jugadores para el superclásico del domingo. Además, había muchos debutantes que mostraban su nerviosismo. El partido era tan anodino, que parecía imposible que se quebrara el cero a cero. Pero un doble error de Mareque y Lequi le permitió a Estévez abrir el marcador y eso le hizo bien al partido. Los dos equipos se desinhibieron y cambió el ritmo. Hubo situaciones para los dos. Primero se lo perdió Raponi, con un remate de media distancia, y después, un pelotazo de Estévez fue devuelto por el travesaño. Ceballos por derecha y Bedoya por izquierda buscaron desbordar a la defensa de River y encontraron, en un movedizo Estévez, al socio ideal para desequilibrar una defensa que dio ventajas. Por otro lado, Raponi apareció con «cuentagotas», y Cuevas y Leguizamón nunca encontraron la posición adecuada para no chocarse. Pellegrini hizo ingresar a Ludueña y Fuertes para darle más fútbol y poder ofensivo al equipo. River, por obligación, salió a empatar el partido y le dejó espacios para el contraataque a Racing. Ninguno de los dos conseguía su objetivo y parecía que el resultado no se modificaba, pero Fabián Madorrán «in-ventó» un penal, por un presunto empujón a Lequi, y Fuertes empató el partido. Racing se desmoronó anímicamente y aprovechó Cuevas, para, en una corrida, darle el injusto triunfo a River. Informate más
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