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8 de septiembre 2005 - 00:00

San Lorenzo otra vez amargó a Boca

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Jorge Ortiz festeja a boca llena su gol. San Lorenzo, con varios juveniles, le ganó con mucha claridad a Boca con un planteo muy inteligente de su técnico Gustavo Alfaro.

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Boca no pudo manejar nunca la pelota. Luchó con un Gago más preocupado en relevar a sus defensores que en armar juego y con Battaglia y Bilos que perdían en el duelo personal ante los juveniles Darío Bottinelli y Barrientos, que fueron los jugadores clave del partido. Esto sumado a las constantes y ya reiteradas intermitencias de Insúa, aislaron a Delgado y a Palermo, que tuvieron que bajar hasta tres cuartos de cancha para poder tener contacto con el balón.

Sin embargo, fue Boca quien se puso en ventaja. En la primera llegada, Insúa eludió a Jonathan Bottinelli, quien le cometió penal, pero la pelota rebotada llegó a Delgado que, con su característico remate de «tres dedos», definió entre muchas piernas y superó la estirada de Saja.

San Lorenzo no se amilanó con el resultado adverso y siguió buscando con la habilidad de sus mediocampistas y en un poco más de 10 minutos dio vuelta el marcador.

Primero con un gol de Darío Bottinelli (un premio a un juvenil que no sintió el peso de debutar ante Boca) tras centro de Herrera y después Jorge Ortiz (otro de los jugadores clave) de cabeza, en jugada preparada después de un córner. Boca, en el segundo tiempo, salió a presionar en campo de San Lorenzo, y el partido se hizo emocionante. Palermo descontó y fue expulsado Walter García por una ingenua agresión a Bilos, a quien todo San Lorenzo le fue a reclamar por «no arrojar el balón afuera» en la jugada previa al gol, ya que estaba lesionado Montillo.

San Lorenzo, con un hombre menos, hizo ingresar a Alvarado por Darío Bottinelli y armó dos líneas de cuatro dejandoque Boca jugara en terrenocontrario. Tuvo de contraataque dos situaciones para definir el partido, pero también sufrió ante un Boca que volvió a cometer los mismos errores de anteriores partidos, repitiéndose en centros al área que favorecieron el trabajo de los defensores de San Lorenzo, entre los que se destacaron Jonathan Bottinelli y Paolo Montero.

Boca terminó jugando en el borde del área rival sin saber cómo sorprender a una defensa que estuvo siempre bien parada y que nunca perdió la línea.

San Lorenzo fue un justo ganador del clásico, porque supo «leer el partido» y habituarse a sus circunstancias. Por eso en el primer tiempo jugó de igual a igual y en el segundo se cerró en defensa y buscó el contraataque. Boca siguió demostrando que depende por ahora de la capacidad individual de sus jugadores, pero como equipo está muy lejos de jugar bien.

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