María Sharapova entiende perfectamente de qué se trata el show. A su belleza casi inigualable le suma un carisma único en el circuito femenino.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y así lo demostró en los minipartidos que disputó, como exhibición, en Praga ante las locales Lucie Safarova y Petra Kvitova. La rusa vivió cada punto como si fuese el último de su carrera, gritó en cada golpe y hasta hizo bajar a una niña del público a jugar con ella.
El punto alto de la noche fue cuando, en un cambio de lado, decidió refrescarse. La Nº 2 del mundo, agarró una botella de champagne de más de un litro y amagó con tomarla provocando la carcajada general de todo el O2 Arena.
Dejá tu comentario