Después de esta «oleada», las aguas parecieron calmarse, aunque sólo por un mes. Cuatro fechas después, ya se habla de las posibles renuncias de Los directores técnicos siguen siendo los fusibles que los dirigentes tienen a mano cuando los resultados no se dan, porque no pueden reemplazar a todo un plantel y, por supuesto, tampoco se van a ir ellos.
En la semana, uno de estos cinco técnicos dejará su puesto, y nadie se acordará, por ejemplo, de que hace un par de meses Anzarda, Rivoira y Batista eran héroes por haber logrado el ascenso a primera de los clubes que ahora los dejan sin trabajo o que Fillol recibió los refuerzos con el campeonato empezado y tiene una decena de lesionados o que a Miguel Brindisi le trajeron jugadores veteranos con pasado boquense, pero que ya les había pasado su mejor momento para reemplazar figuras. Los dirigentes dicen que ésas «son las reglas del juego», señalando que los DT son los responsables de los resultados. Lo que no dicen esos dirigentes es que las reglas del juego las escribieron ellos mismos.
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