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6 de octubre 2005 - 00:00

Trabajoso triunfo de Boca ante el débil Tiro Federal

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Daniel Bilos festeja con sus compañeros y con su tribuna el gol del triunfo, mientras Vivaldo sufre. A Boca le costó mucho ganarle a Tiro Federal.

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Quizás hubo algo de subestimación del rival por parte de Boca, pero también lo sorprendió el planteo del equipo rosarino que se defendió con mucho orden y lejos del arco de Vivaldo.

Boca «regaló» un tiempo del partido buscando el gol lujoso y en el segundo, cuando «apretó el acelerador», le marcó un gol de entrada con un cabezazo de Bilos ante centro de Insúa. Tal vez en ese momento sintió que el partido estaba ganado, que Tiro Federal (que había sido ordenado en defensa, pero no había atacado nunca) no iba a poder alcanzar un gol. Sin embargo, lo logró en un tiro de esquina, en el que Javier Cámpora anticipó a todos en el poste más cercano y metió un cabezazo letal desde un lugar muy cerrado.

El partido se le complicó a Boca porque el equipo se desordenó en busca del triunfo y dejó espacios en defensa para que Cámpora y De Bruno aprovecharan.

De cualquier manera, Boca lo definió por la calidad individual de Bilos -quien de media vuelta volvió a marcar para salvar a su equipo de complicaciones mayores-, que ya a esta altura parecía no entender cómo se le había hecho tan difícil doblegar al último de la tabla.

Boca no tuvo una buena actuación, quizá porque pensó que el partido estaba ganado antes de jugarse y subestimó a un equipo que, sabiendo que no tenía nada para perder, jugó su mejor partido. Con mucho orden en la defensa y en la mitad de la cancha, con De Bruno como lujoso conductor (tiró cuatro túneles en la mitad del campo) y con un peligroso Cámpora como único delantero.

Esta vez Boca no tuvo la misma movilidad que en los partidos anteriores. Manejó la pelota con Gago y Battaglia, pero no estuvieron en una buena tarde ni Palacio (bien marcado por Adrián Marcelo Romero), ni Palermo (anulado por el juvenil Ezequiel Luna), por lo que le faltó potencia en la definición.

Después de dos partidos en los que marcó muchos goles, se relajó y estuvo cerca de dejar dos puntos en el partido más impensado. Ganó porque había demasiada diferencia entre un equipo y otro, y por la capacidad goleadora de un Daniel Bilos que, viendo que sus compañeros no respondían, tomó las riendas del juego y tuvo la virtud de resolver esa situación que parecía complicada.

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