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El técnico de Túnez, Ammar Souayah, decidió anular el encuentro amistoso ante Argentina para evitar que los jugadores se fatiguen aun más que con lo provocado por largo viaje. Esto se debió a que los argentinos se rehusaron a viajar a Kashihara, ciudad en la que estaba inicialmente programado el encuentro.
La alternativa original a este partido era Arabia Saudita, que participará de este decimoséptimo Mundial de la historia integrando el grupo E junto a Alemania, Irlanda y Camerún. La confirmación de este cotejo se producirá hoy, pero estas dificultades ya no son desconocidas para Bielsa, porque los partidos ante Gales, Camerún y Alemania que se disputaron en los primeros cuatro meses del año estuvieron a punto de fracasar, e inclusive el encuentro ante los africa-nos se confirmó -prácticamente-una semana antes de su realización. A pesar de estos contratiempos, el plantel se dedicó ayer a confraternizar con los habitantes de Naraha e Hirono, que en el asombroso número de 5.000 concurrieron hasta el estadio J. Village para presenciar el entrenamiento matutino, que estuvo abierto al público.
Los jugadores argentinos aprovecharon la oportunidad para seguir sumando afectos e ingresaron al campo de juego portando una bandera de Japón, para luego los 23 integrantes del equipo albiceleste arrojar un balón cada uno a las tribunas.
La tarea vespertina ya fue de carácter privado y se apuntó al trabajo táctico, realizando movimientos por grupos tal como acostumbra ordenarlo Bielsa, con delanteros por un lado y defensores por otro.
Los únicos que permanecieron al margen de esta tarea fueron Matías Almeyda, Marcelo Gallardo, Claudio Caniggia, Juan Pablo Sorín y Diego Placente.
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