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13 de octubre 2009 - 09:11

Un amor de verano

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Cristian Fabbiani rodeado en caretas y afecto en su llegada. Hoy la realidad es diametralmente opuesta.
En el fútbol argentino se han visto muchas historias de amor-odio a lo largo del tiempo, pero pocas fueron tan marcadas como la novela de Cristian Fabbiani con River. El "Ogro" llegó al club de Núñez siendo ídolo luego de luchar con Newell's para que lo deje irse, y con el correr del tiempo se fue ganando la antipatía del público por su bajo rendimiento, que finalizó con los insultos de ayer y el gesto de silencio del delantero a la San Martín baja.

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Allá por enero cuando comenzaron a sonar los rumores del interés de River por contratar a Fabbiani, nadie se imagino que sería una de las historias más enredadas del año. Apenas surgió la noticia, el jugador tomó la postura de no volver a Newell's y solamente aceptar jugar en el equipo de Núñez, rechazando ofertas de Vélez e Independiente.

El pase se estiró durante casi dos meses, hasta que finalmente el presidente de Newell's, Guillermo Lorente, se cansó se la situación y accedió a realizar la transacción a cambio de dinero y la vuelta del paraguayo Santiago Salcedo, que se había ido a River tan sólo 6 meses atrás. Fabbiani estaba contento y el público también por la lucha y el amor que el delantero demostró hacia la institución que venía de salir última en el Apertura 08 de la mano de Diego Simeone.

El 13 de febrero, y pese a tener más de 10 kilos de más, Fabbiani apuró su debut y entró a los 14 minutos de segundo tiempo en el partido frente a Nacional de Paraguay por la Copa Libertadores (ganó River 1 a 0) robándose todos los flashes y los aplausos sin haber siquiera haber marcado un gol en el club. El delantero llegaba desde Rosario siendo ídolo si haberse puesto la camiseta una sola vez. Caretas de Shrek, banderas e inclusive una Fiona disfrazaban de fiesta una realidad que poco a poco se iría desluciendo.

Ese fin de semana, por la segunda fecha del Clausura, el delantero le daría la victoria a River frente a Rosario Central como visitante por 2 a 1, y todo parecía encaminarse hacia una gran historia de amor con la hinchada millonaria, cuando en realidad fue el principio del fin de este romance. De ahí en más el delantero empezó a encadenar pobres actuaciones y varias lesiones adjudicadas a su peso extra. River quedó afuera de la Copa Libertadores en primera ronda y rápidamente fuera de la pelea del campeonato de la mano de un equipo apático que, si bien concluyó en el quinto lugar, era un reflejo del que finalizó en el puesto 20 en el Apertura anterior. El "Ogro", quien llegaba como un medieval caballero a dejar la sangre por el club, no sólo no había sido tal sino que en 6 meses no pudo lograr bajar de peso y ponerse a punto futbolísticamente.

A todo esto vale sumarle su vida fuera de las canchas marcada por la reiteradas salidas a un conocido boliche de Palermo y a su mediática relación sentimental con la vedette Victoria Vanucci.

El agua corrió, comenzó una nueva pretemporada y la gente volvió a depositar la confianza en Fabbiani, habiéndole dejado un semestre de gracia para que se acomodará al club y recuperara la forma física. La temporada comenzó bien con goles en la gira por Canadá y buenas actuaciones, que se desmoronarían por completo con el comienzo del Apertura y la temprana eliminación de la Copa Sudamericana frente a Lanús en primera ronda.

En 8 jornadas el delantero no marcó ningún gol, mostrando un nivel más bajo todavía al del semestre pasado y con un claro sobrepeso, comparable con el que tenía cuando apenas llegó al club. Ya en la cuarta fecha el hincha de River lo silbó y ayer frente a Independiente el poco crédito que le quedaba se cortó cuando salió insultado y le contestó a la hinchada diciéndoles que hagan silencio. Néstor Gorosito lo borró en un momento y le devolvió la confianza que terminó en un displicente taco contra San Lorenzo, contraataque, gol, victoria del equipo de Boedo y renuncia de "Pipo". Aquella acción fue la síntesis de su campaña en el club y la gota que colmó el vaso de los hinchas.

La era Leonardo Astrada recién comienza, pero el futuro de Fabbiani parece prácticamente sentenciado y luego de diciembre seguramente deberá abandonar el club de sus amores para comenzar de nuevo en alguna institución que le abra las puertas y le de la posibilidad de renacer futbolísticamente. "Y sólo eso fue... un amor de verano".

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