A Vélez se le abren nuevas posibilidades, con esas dos distracciones de los defensores del Once Caldas. El triunfo ( imprescindible en este caso) lo permitió el logro de tres puntos vitales que lo dejan a dos unidades, precisamente, de su rival colombiano de anoche.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En verdad, ganó pero no le sobró nada, tal vez porque los jugadores del Once Caldas se manejaron con cierto o demasiado respeto, si se analiza lo que hizo o programó Ischia. Habrá que convenir que fue un partido duro, áspero, con alguna jugada de mala intención y dos expulsados (uno bien y otro no tanto).
Once Caldas se movió dentro de lo que propuso Vélez: se defendió cuando los argentinos manejaron el medio y se acercaron tímidamente cuando se encontraron con un mediocampo fértil, como para hacerse de la pelota y salir sin inconvenientes y cuando Vélez ya quería definir a través del contraataque. Los goles de Valdemarín (en el primero) y de Zárate (en el segundo) fueron mucha carga para un equipo que mostró demasiado poco.
Dejá tu comentario