Un informe reveló que el 42,5% de las empresas argentinas no realizó, durante el último año, un diagnóstico de las necesidades de capacitación de sus empleados, y que el 44,8% directamente no mide las habilidades de su personal.
Un relevamiento del Observatorio del Futuro reveló que el 63% de las empresas tampoco mide la capacidad de sus empleados para aprender a aprender.
El 42,5% de las empresas argentinas no evaluó las necesidades de capacitación de su personal en el último año.
Un informe reveló que el 42,5% de las empresas argentinas no realizó, durante el último año, un diagnóstico de las necesidades de capacitación de sus empleados, y que el 44,8% directamente no mide las habilidades de su personal.
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Según un estudio de la Universidad Siglo 21, la brecha se profundiza cuando el foco se pone en la learnability, o capacidad de aprender a aprender, considerada una metahabilidad clave para desempeñarse en contextos de cambio permanente: el 63% de las organizaciones manifestó no tener ninguna medición al respecto. Solo un 20,3% la mide en algunos colaboradores y un 16,8% lo hace con todos.
Entre las empresas que sí miden esa capacidad, el diagnóstico es en general positivo: un 27% considera que el nivel es alto, un 64,9% lo califica como medio, un 4,7% como bajo y un 3,4% no sabría cómo definirlo.
El alcance de los procesos de formación también resulta limitado. En materia de upskilling —el desarrollo de habilidades dentro del mismo rol—, apenas el 22,8% de las empresas lo aplicó a más del 30% de su fuerza laboral en los últimos dos años; un 27% lo hizo con una porción de entre el 10% y el 30%, y la mayoría, un 35,5%, alcanzó a menos del 10% de sus colaboradores.
El panorama es todavía más acotado en reskilling, la reconversión hacia tareas o puestos distintos: un 42% de las empresas lo aplicó a menos del 10% de su plantilla y un 9% no lo implementó en absoluto. Es decir, cerca de la mitad del universo relevado exhibe un despliegue mínimo o nulo en uno de los procesos que el propio informe considera más decisivos para atravesar el cambio de época.
El informe identifica, sin embargo, una relación consistente entre ambas variables: medir habilidades se asocia con procesos de formación más amplios. Entre las empresas que sí miden el nivel de sus colaboradores, el 45,4% desplegó acciones de upskilling para más del 30% de su personal en los últimos dos años —más del doble que el 22,8% general—, y el 32,4% hizo lo propio con reskilling, frente al 15,5% del total de la muestra.
De cara al futuro, el 59,1% de las empresas prevé que sus procesos de upskilling y reskilling tendrán una intensidad "superior" o "muy superior" a la actual. Esa expectativa trepa al 74,1% entre las organizaciones que ya miden las habilidades de la totalidad de sus colaboradores, otra señal de que la medición funciona como disparador de mayor inversión en desarrollo.
El tiempo que las empresas destinan a la formación también quedó bajo la lupa: solo el 22% afirmó dedicar más del 5% del tiempo laboral total a estas cuestiones, mientras que un 17,8% reconoció un esfuerzo mínimo, de menos del 1%. Ese porcentaje también mejora entre quienes miden habilidades en toda su plantilla, donde la proporción que destina más del 5% del tiempo sube al 26,9%.
El relevamiento también marca una paradoja en las prioridades de capacitación: pese al impacto transversal que se espera de la inteligencia artificial, las habilidades para su uso reciben una valoración relativamente menor tanto a la hora de reclutar talento como al proyectar qué capacidades formar en los próximos dos años, por detrás de las habilidades técnicas, la experiencia previa, el trabajo en equipo, la adaptabilidad y la propia capacidad de aprendizaje continuo.
El estudio fue elaborado por el Observatorio del Futuro / Insight 21 de la Universidad Siglo 21, bajo la dirección del Mgter. Andrés Pallaro. Se trata de una encuesta telefónica de tipo cuantitativo y descriptivo, realizada sobre 400 casos en empresas de CABA, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán, con un error muestral del 4,8% y un nivel de confianza del 95%, cuyo trabajo de campo se realizó en diciembre de 2025.