¿Camino intermedio entre la vieja socialdemocracia estatista y las políticas de libre mercado? ¿Intervención moderada del Estado para morigerar el impacto de la globalización económica y financiera? ¿Mero "slogan" para recubrir con un barniz de progresismo las políticas liberales clásicas? ¿Acaso un nombre para el pragmatismo liso y llano? La tercera vía, la línea programática del actual progresismo europeo moderado conceptualizada por el sociólogo inglés Anthony Giddens, resulta todavía una idea polémica y elusiva. Para participar de un debate sobre este fenómeno político, el presidente Néstor Kirchner viajará esta noche con destino a Europa. Participará del debate en Londres junto al brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, el chileno Ricardo Lagos y el británico Tony Blair. Tanto Lula como Lagos se han manejado en el gobierno con parámetros asimilables a los de la tercera vía, en tanto que la orientación definitiva de Kirchner aún deja espacio a las dudas. Las siguientes notas hacen un repaso y una explicación de esa tendencia y aportan valiosas opiniones de especialistas. Veamos.
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A ese nuevo movimiento, donde los líderes de esos tres países intentaron delinear la agenda económica y política socialdemocrática del nuevo milenio, es a lo que hoy se le atribuye el rótulo de tercera vía, más allá de que algunos autores remontan su origen a mitad del siglo pasado.
Las bases teóricas de la tercera vía fueron aportadas por el prestigioso sociólogo Y sobre esa base intentaron redelinear a la socialdemocracia y redefinir al nuevo Estado de bienestar, como una síntesis entre el Estado fuerte de los '70, y el Estado privatista y liberal de los '80. A eso se llamó tercera vía.
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