Dos uruguayos, una amistad nacida en Londres y una decisión que cambió el rumbo de sus carreras. Ignacio De Haedo y Javier Rey trabajaban en Meta, una de las empresas tecnológicas más importantes del planeta, cuando empezaron a imaginar un proyecto propio. A fines de 2024 dejaron atrás la comodidad corporativa para apostar por un emprendimiento con sello rioplatense y una premisa clara: utilizar la inteligencia artificial para resolver problemas cotidianos del negocio inmobiliario sin perder de vista aquello que ninguna tecnología puede reemplazar, el vínculo entre las personas.
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Dos uruguayos dejaron Meta en Londres y crearon una startup de IA para inmobiliarias que ya opera en Argentina
Mirando.ai aplica inteligencia artificial para integrar datos, automatizar procesos y ayudar a corredores e inmobiliarias a ganar tiempo y mejorar su gestión.
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Los ingenieros uruguayos Javier Rey e Ignacio De Haedo buscan transformar el Real Estate regional con una plataforma que ayuda a corredores e inmobiliarias a ganar tiempo y mejorar su gestión
Se habían conocido en 2018. Eran dos de los tres uruguayos que por entonces formaban parte de Meta en Londres. Entre ambos acumulaban más de tres décadas de experiencia en compañías como Meta, Microsoft, Mercado Libre y SwiftKey. Sin embargo, compartían una inquietud: trasladar ese conocimiento a un sector tradicional donde todavía existía mucho margen para innovar.
El Real Estate aparecía como una oportunidad evidente. Los dos tenían interés por la actividad y observaban una situación que se repetía en distintos mercados de América Latina. Las inmobiliarias y los corredores manejaban una enorme cantidad de información, pero esa información permanecía fragmentada entre portales, planillas, conversaciones de WhatsApp y registros dispersos.
De esa necesidad nació Mirando.ai, una startup uruguaya que aplica inteligencia artificial al negocio inmobiliario y que acaba de iniciar su expansión en la Argentina. La firma ya trabaja con unas 70 inmobiliarias y alrededor de 300 corredores entre ambos países.
Del gigante tecnológico al Real Estate
La experiencia previa de ambos emprendedores terminó por moldear el proyecto. Javier Rey trabajó durante años con modelos de inteligencia artificial y análisis de datos vinculados con publicidad digital. En Meta llegó a liderar equipos asociados a la optimización de campañas y estrategias que generaban miles de millones de dólares en ingresos.
De Haedo, por su parte, participó en el desarrollo de productos digitales para millones de personas. Su carrera incluyó pasos por Microsoft, SwiftKey y Meta, donde estuvo vinculado con aplicaciones de consumo masivo y con Messenger.
La idea de crear una compañía propia comenzó a tomar forma hacia finales de 2024. Más allá del atractivo de trabajar en una multinacional, ambos buscaban una actividad donde el impacto fuera más directo.
Según Rey, gran parte del trabajo en una corporación global implica navegar estructuras internas para lograr resultados. El deseo consistía en construir algo más cercano y tangible.
La elección del Real Estate no fue casual. En ese mercado detectaron una enorme cantidad de datos, aunque distribuidos de manera ineficiente.
"Vimos una industria con mucha información y con una pérdida enorme de tiempo en tareas operativas. Ahí apareció una oportunidad clara", explicó Rey.
El empresario calcula que un agente inmobiliario puede perder hasta 12 horas semanales entre búsquedas, valuaciones y rastreo de información histórica.
Para los fundadores, el problema nunca estuvo en el corredor sino en un sistema fragmentado que obliga a trabajar sobre múltiples plataformas y soportes.
Una plataforma que integra información
Mirando.ai funciona bajo el modelo conocido como Software as a Service, o SaaS. En español significa software como servicio. Se trata de una modalidad basada en suscripciones, donde el usuario accede a herramientas digitales sin necesidad de comprar programas o desarrollar infraestructura propia.
La propuesta apunta exclusivamente al negocio inmobiliario. La plataforma dispone de un buscador capaz de unificar la información disponible sobre propiedades. Así, los asesores evitan recorrer diferentes portales y reducen los tiempos de búsqueda.
También incorpora una conexión con WhatsApp que permite ordenar conversaciones y automatizar parte de las tareas cotidianas.
Otra herramienta se enfoca en las valuaciones. El sistema analiza propiedades comparables del mercado y genera rangos de precios sustentados en información real.
Además, Mirando.ai incluye soluciones de publicidad digital para captar leads, término utilizado en marketing para identificar potenciales clientes con interés concreto en una operación.
Lo interesante es que cada función se relaciona con las demás. Una consulta surgida a partir de una publicación en Instagram puede transformarse rápidamente en una búsqueda personalizada y en una propuesta respaldada por datos del mercado.
"Nunca quisimos obligar al asesor a cambiar su manera de trabajar. La tecnología tiene que adaptarse a las personas y no al revés", expresó De Haedo.
Esa filosofía representa uno de los pilares del proyecto. Los fundadores consideran que América Latina no necesita más herramientas aisladas, sino una capa de inteligencia capaz de procesar la información ya disponible.
Uruguay como laboratorio y Argentina como apuesta
La compañía comenzó prácticamente sin capital. El principal recurso fue el conocimiento acumulado durante años.
Con el tiempo recibieron el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay, conocida como ANII. Ese respaldo permitió acelerar distintas etapas del desarrollo.
La startup también forma parte del programa Google for Startups, una iniciativa del gigante tecnológico destinada a impulsar empresas emergentes con potencial de crecimiento.
La experiencia en Uruguay sirvió para ajustar productos, estrategias comerciales y políticas de precios.
La aceptación del mercado permitió pensar en un paso más ambicioso. Argentina apareció rápidamente como el destino natural.
Las similitudes culturales, el peso de las relaciones personales dentro del negocio y la fragmentación del mercado fueron algunos de los factores que inclinaron la balanza.
Rey sostuvo: "En Argentina encontramos un ecosistema muy abierto a probar herramientas nuevas y con una oportunidad de crecimiento mucho mayor".
El emprendedor considera que el potencial del mercado argentino es hasta diez veces superior al uruguayo. La empresa también mantiene conversaciones con profesionales de otros países latinoamericanos con vistas a ampliar su presencia regional.
Actualmente, Mirando.ai trabaja con unas 70 inmobiliarias y cerca de 300 corredores. El objetivo consiste en continuar esa expansión durante los próximos meses.
La inteligencia artificial y el factor humano
El avance de la inteligencia artificial generó múltiples debates acerca del futuro del trabajo. En Mirando.ai la visión es diferente.
Sus fundadores creen que la tecnología reemplazará tareas repetitivas, pero no eliminará aquellas capacidades que hacen diferente a un profesional.
La empatía, la negociación y el acompañamiento siguen ocupando un lugar central en una operación inmobiliaria.
Después de todo, comprar una propiedad continúa siendo una de las decisiones más importantes en la vida de una persona o una familia.
"La inteligencia artificial cambiará partes del trabajo cotidiano, pero esas tareas que nadie disfruta hacer. El tiempo recuperado permitirá potenciar las capacidades humanas que generan valor", destacó Rey.
De Haedo comparte esa mirada. El emprendedor considera que las mejores herramientas son aquellas que pasan casi desapercibidas y permiten que las personas concentren sus esfuerzos en aquello verdaderamente importante.
La intención de Mirando.ai no consiste en reemplazar corredores ni inmobiliarias, sino brindarles información más precisa y devolverles tiempo para fortalecer la relación con sus clientes.
A casi ocho años de aquel encuentro entre dos uruguayos en las oficinas de Meta en Londres, el proyecto que nació como una conversación entre colegas ya logró abrirse camino en el mercado regional.
La apuesta de ambos ingenieros pasa por demostrar que la inteligencia artificial no tiene por qué desplazar al ser humano. Rey concluyó: "Por el contrario, puede convertirse en una herramienta capaz de eliminar burocracia, ordenar datos y potenciar la confianza, un activo que todavía ninguna máquina logró reemplazar".





