Los bancos Suquía y Bisel abrirán hoy después de la suspensión de 48 horas decidida por el Banco Central. Sin embargo, desde el Banco Nación Argentina (BNA), que se encargará de la administración de las entidades, advirtieron que podrían producirse «algunos problemas operativos» en distintas sucursales.
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En principio, podrán realizarse todo tipo de operaciones: desde cobro de jubilaciones hasta retiros de fondos por cajeros automáticos, pasando transferencias de una cuenta a otra. De todas formas, los inconvenientes para adaptar los sistemas informáticos a los requerimientos del Nación podría traer algunos dolores de cabeza durante la jornada de hoy.
El Banco Central acordó que habrá asistencia a las tres entidades a través de redescuentos si es que así lo precisan. «Esperemos que para fines de semana ya esté normalizada la situación y no haga falta aumentar la asistencia crediticia».
En realidad, fue el Suquía quien requirió la mayor ayuda del Central, que en las últimas semanas ya le había otorgado $ 250 millones en redescuentos.
• Traspaso
Suquía, Bisel y el Bersa (que se mantuvo abierto) pasaron a la órbita del Banco Nación, tras la decisión del grupo francés Crédit Agricole de abandonar su inversión en la Argentina. Ante la imposibilidad del Central de encontrar una entidad privada que comprara las operaciones se optó por traspasar en forma transitoria la actividad de los tres bancos al Nación.
«El Nación aportará su experiencia, transparencia y capacidad de gestión para respetar los compromisos públicos con ahorristas y trabajadores», señaló ayer un parte de prensa de la entidad.
Para que no queden dudas sobre el carácter transitorio de la operatoria, el comunicado continúa indicando que «el BNA tiene la misión de administrar, estabilizar y proceder a la venta de las tres entidades bancarias al sector privado».
Los tres bancos seguirán actuando como sociedades independientes, ya que se estima que esto facilitará la venta a grupos privados. Para cada uno se conformará un fideicomiso con activos y pasivos, cuya administración quedará en manos del banco estatal.
Cada entidad continuará siendo manejada por sus propios gerentes y se respetarán los puestos de trabajo, al menos momentáneamente mientras se encuentra una solución de fondo.
Solamente habrá una intervención de los gerentes zonales que el Nación tiene tanto en Córdoba como en Santa Fe, pero con una participación menor.
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