12 de marzo 2004 - 00:00

Acreedores aceptan invitación

Aunque con escasa expectativa con respecto a los resultados, el Comité Global de Acreedores aceptó la invitación del gobierno para sentarse a negociar los términos de reestructuración de la deuda. «No podrá discutirse mucho», reconoció el titular del Comité, Nicola Stock, que está acordando el encuentro para los primeros días de abril en Buenos Aires.

El Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB, en sus siglas en inglés) es la principal asociación de acreedores, con un total de u$s 37.000 millones en títulos argentinos en default. Reúne a bonistas italianos, alemanes, japoneses y estadounidenses, entre los más importantes.


• Alternativa

Junto a Stock llegarían por lo menos diez integrantes del GCAB, que conforman el «steering committee», el cuerpo ejecutivo que está encargado de la negociación. Una alternativa es empalmar la presencia de varios miembros del comité en la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Lima (29 y 30 de marzo) con el encuentro de negociación en Buenos Aires.

Si bien desde el Palacio de Hacienda se habían negado en primera instancia a reconocerlos, luego tuvieron que admitir que serán interlocutores en la negociación a pe-dido del propio FMI y por presión también del Tesoro estadounidense.

El gobierno ya había enviado 21 cartas a distintas agrupaciones para invitarlos a mantener conversaciones en Buenos Aires con respecto a la renegociación de la deuda.


Sin embargo, hasta ahora, las distintas manifestaciones oficiales abrieron poco margen para la negociación. «En las próximas semanas vamos a perfeccionar la oferta, pero no admitiremos contrapropuestas», reconoció el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

• Cupón crecimiento

La principal «zanahoria» que ofrecerá el gobierno pasa por el cupón atado al crecimiento que tendrán los nuevos títulos. De esta forma, desde Economía pretenden mejorar la quita nominal de 75% planteada en la propuesta de Dubai. Claro que se trata de una apuesta que deberían tomar los acreedores, que podrían llevarse una tajada mayor en caso de que la actividad económica suba más de lo esperado.

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