Un dólar calmo y mejores expectativas empujaron la actividad en noviembre

Economía

Una menor brecha en materia cambiaria y una recuperación en los salarios, sumados a mejores expectativas, fueron algunos de los factores que influyeron en la mejora, según los analistas.

La economía continuó con su recuperación en noviembre, luego del impacto que supuso la llegada de la pandemia. El Indicador Mensual de Actividad (IMA) que elabora el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) registró durante el mes pasado un alza del 1,3% con respecto a octubre, para enhebrar siete meses consecutivos en terreno positivo, con lo que se “recuperó el 78% del nivel perdido desde el piso de la crisis en abril”. En la comparación interanual, en tanto, el índice arrojó una contracción de 2,6% y acumula una caída de 8,8% anual.

“La dinámica del último mes refleja una tendencia dispar de los componentes del IMA. Mientras la demanda de energía residencial, las cantidades exportadas, la recaudación de la seguridad social y las ventas minoristas se mantienen en terreno negativo, otros componentes comienzan a mostrar crecimiento en términos interanuales. Se destacan dentro de este último grupo: despachos de cemento y préstamos comerciales en términos reales, con incrementos anuales de 28% y 45% respectivamente”, sostuvo la firma en su informe.

La semana pasada, la consultora Orlando Ferreres señaló en su Índice General de Actividad que la economía tuvo una leve expansión (0,1%) en noviembre, lo que significó la primera suba interanual en 17 meses. El dato se sumó a la publicación del EMAE de octubre por parte de INDEC, que con una mejora de 1,9% mensual creció más de lo esperado y por lo cual distintos analistas privados revieron sus proyecciones para este año: estiman una caída en torno al 10%.

“Creo que hay tres cuestiones que influyeron en noviembre y lo siguen haciendo en diciembre. Por un lado, una tranquilidad más pronunciada en materia cambiaria se transmite necesariamente a mayor tranquilidad a los precios. Es muy importante para la economía lo que pasa con la dinámica cambiaria”, analizó a Ámbito el economista Sergio Chouza, quien agregó: “Hay otro factor que es el de salarios y empleo. Un factor que afecta de manera directa e indirecta vía expectativas de mayor consumo y mayor demanda. En el último trimestre, se dieron algunas actualizaciones y se reabrieron algunas paritarias en sectores específicos, y los salarios se acercaron un poco a lo que va a ser la inflación de este año. Es probable que para este año se consolide una caída del salario en torno al 3% que, en un contexto tan adverso, no es muy significativa”.

El tercer factor, para el analista, está vinculado al “aprendizaje” que la pandemia dejó para sectores productivos: “Hay cierta asimilación que, aún en un escenario muy negativo donde haya un rebrote o una disparada de casos, es casi imposible que se vuelva a un escenario de cierre total. Esa asimilación por parte de los sectores de la producción y el comercio, generó una mejora en las expectativas. La lección aprendida de cómo va a enfrentar el país a una eventual segunda ola, implica cierto alivio”.

De cara a lo que puede ocurrir durante 2021, Andrés Asiain, Director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (C.E.S.O.), sostuvo: “Va a haber un crecimiento de rebote, por la salida de la pandemia, que nosotros creemos que hay que consolidar. El Gobierno piensa consolidarlo, entiendo, en un programa que va a generar cierta mejora en el salario sumado a algo de obra pública. Creemos, de todas formas, que será insuficiente para recuperar los niveles pre-pandemia, aunque también va a depender mucho de lo que pase con el covid”.

En ese escenario, un informe realizado por el CESO sostiene que las perspectivas de 2021 dependen fundamentalmente de saber si la pandemia “es un hecho atípico o si es una nueva normalidad”, “ya que el plan económico del Gobierno plasmado en el presupuesto no difiere demasiado de los habituales programas implementados en los últimos años impares (electorales)”. “Desde la perspectiva del CESO, el programa oficial debe contar con programas que impulsen directamente la generación de empleo en sectores de elevados multiplicadores de la actividad y bajo derrame al dólar”, sostuvo el Centro.

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