¿Diez partidos, cinco o ninguno? El viernes próximo arrancará el torneo Apertura de la AFA con nuevo canon por la televisación, con más partidos en pantalla (de hecho, los diez que se jueguen por fecha) y varios misterios sin resolver.
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El primero es cuáles son las condiciones en que la AFA y TSC (Televisión Satelital Codificada, del monopolio «Clarín») firmaron el nuevo contrato. Trascendió que dirigentes como el vicepresidente de Boca Juniors, Pedro Pompilio, y otros más pidieron sin éxito ver el convenio firmado con TSC por el titular de la AFA, Julio Grondona.
El monto total que pagaría TSC ronda los $ 180 millones anuales, una mejora de casi $ 70 millones sobre el que se venía pagando hasta el Clausura pasado; sin embargo, uno de los misterios es hasta cuándo tiene vigencia el nuevo acuerdo; se dice que sería por tres años, con aumentos progresivos.
Concretamente, habrá cinco partidos gratis por cable básico y otros cinco codificados que habrá que pagar para ver. Sin embargo, para acceder a este servicio habrá que adherirse a la TV digital, «paquete» que el dúo Cablevisión/ Multicanal, del monopolio «Clarín», les cobran $ 10 por mes a los abonados. Si el cliente decide no adquirir ese paquete, no podrá ver los partidos de River, Boca, ni el resto de los clásicos. En resumen: sin el nuevo decodificador no hay partidos premium.
Inversión
El problema es que en buena parte del país, los cables no están digitalizados y hará falta una inversión cercana a los u$s 500 millones para lograrlo; por eso, en el interior y en el segundo cordón del GBA (al no estar digitalizada la red) seguirán reinando los decodificadores truchos, que permitirán ver los diez partidos sin pagar nada. Esto provocó el malhumor de DirecTV, que obviamente sí tiene digitalizados a sus 500.000 abonados (la mayoría en el interior), y que deberá competir contra «costo cero». Es que el abonado de las provincias podrá elegir entre seguir con su deco analógico y pagar por el fútbol o comprar el trucho y no pagar nada.
En tanto, en Capital y GBA hay todavía menos de 200.000 decodificadores digitales colocados en otros tantos hogares, o sea menos de 20% del padrón de Multicanal/Cablevisión en el mayor mercado del país. Está claro entonces que el monopolio apuesta al fútbol para «mover» este producto que no creció ni de cerca lo que ellos esperaban. De nuevo, sólo quienes tengan el deco digital podrán acceder a Boca y a River.
Y, desde ya, no será gratis: a los abonados digitales les ofrecerán dos paquetes; uno tiene a Boca o a River más dos partidos por semana, y costará $ 20, el otro tendrá los cinco partidos digitales y costará $ 26 mensuales. Pero si no se es hincha de ninguno de estos grandes, y (como en el caso del próximo sábado) se quiere ver Tigre-Gimnasia de La Plata que va codificado, se deberá pagar $ 8,60 para ver ese solo encuentro.
Reparto
¿Cómo se repartirán esos $ 180 millones? Unos $ 150 millones son para los clubes de Primera A; de esa cifra, $ 20 millones irán para River y otro tanto para Boca; los otros tres grandes (San Lorenzo, Independiente, Racing Club) más Vélez Sarsfield percibirán $ 12 millones cada uno. La «tercera categoría» (Estudiantes y Gimnasia de La Plata; los santafesinos Rosario Central, Colón y Newell's Old Boys; los sureños Lanús, Arsenal y Banfield más Argentinos Juniors y el Gimnasia Jujeño) rondará los $ 5 millones; el resto, que conforman los cuatro ascendidos (San Martín de San Juan, Olimpo, Tigre y Huracán), se quedará con poco más de $ 4 millones por la temporada.
Los restantes $ 30 millones se repartirán entre el Nacional B (que se llevará $ 20 millones) y el Metropolitano B ($ 10 millones).
En síntesis: no habrá más partidos por TV abierta (se elimina el que transmitía «América TV»), lo que aleja aun más a la gente del deporte más popular, y sólo quienes tengan cable digital (y estén dispuestos a pagar por él) podrán acceder al codificado, al menos en el AMBA.
El contrato firmado por Grondona con el monopolio «Clarín» deja de lado, además, la posibilidad -planteada por un grupo inversor- de que la AFA recupere los derechos de televisación y los comercialice en forma directa, aprovechando, además, para obtener fondos de negocios por los que hoy ni la entidad ni los clubes cobran nada, como son la venta de «Fútbol de Primera» al interior y al exterior, la comercialización internacional de partidos y programas sobre el fútbol argentino, etc.
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