Negociadores de la Argentina y de Brasil estaban ayer a punto de cerrar el acuerdo por el cual el gobierno de Lula aceptará que se apliquen trabas para las importaciones que causen daños concretos a sectores locales. Es una concesión que lleva más de dos años de discusiones, y que por una decisión «política» del presidente brasileño ahora se efectiviza. Con esto, la Argentina quiere reducir el déficit comercial récord con Brasil de 3.700 millones de dólares. El anuncio se haría mañana en Brasilia en la cumbre presidencial donde estará Néstor Kirchner y de la que participará también Hugo Chávez.
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En concreto, lo que se discutía en Brasilia, es si el criterio de «daño» debe ser determinado por un país o si se deberá contar con el aval de quien padecerá las restricciones. La Argentina se volcaba por la primera alternativa, mientras que Brasil considera que no es posible aceptar las trabas si sus funcionarios no lo constatan en una investigación bilateral.
Si todo va bien, el presidenteargentino partirá esta noche hacia Brasilia y cenaría con Lula. Oficialmente, el encuentro entre los dos presidentes sudamericanos será mañana, cuando Kirchner se presente en el palacio del Planalto. En paralelo,
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