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21 de julio 2003 - 00:00

Acusarían de "falta grave" a una distribuidora de gas

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El principal problema que se le observa a la distribuidora es el hecho de haber otorgado «factibilidad» a obras de expansión de las redes, y posteriormente informar que no tenía capacidad de transporte para abastecer de gas a esos nuevos usuarios.

Según está previsto en los contratos, en algunas localidades donde no llega suministro de gas, los vecinos o los grandes usuarios se hacen cargo de las obras, con el criterio de que las distribuidoras no pueden hacerse cargo de esas expansiones con la tarifa regulada.

El esquema funcionó adecuadamente hasta este año. Las empresas usualmente deben devolver con gas ( mediante descuentos en las facturas) o con dinero, hasta 30% de lo que cuestan las expansiones, bajo control del Enargas sobre costos.

Según los trascendidos, Camuzzi-Sur dijo que podrían hacersenuevas obras, y en mayo, cuando llegó el frío, informó que no podía hacer las conexiones. Esta distribuidora no sería la única en incurrir en la situación: hay versiones de que algo similar ocurre en Litoral Gas y Distribuidoras de Gas Cuyana.

Sin embargo, habría una diferencia para que ya se presuma «falta grave» para Camuzzi. En las otras distribuidoras, se supone que hubo un aumento del consumo de gas que no puede interrumpirse, como el de los usuarios domésticos y el de las estaciones de GNC. Al no haberse invertido en los últimos dos años, las empresas no pueden hacer nuevas conexiones.

En el caso de Camuzzi Sur, en cambio, el aumento de la demanda ya existente sería poco significativo, y la imposibilidad de dar gas a obras declaradas «factibles», se atribuye a la falta de inversiones para ampliar el gasoducto cordillerano.

En este ducto, un tercio de la inversión debe ser hecha por Transportadora de Gas del Sur y dos tercios por Camuzzi Sur, la misma empresa que otorgó las «factibilidades». El caño es el que va desde Plaza Huincul a Trevelin, abasteciendo en su recorrido a ciudades que tuvieron un desarrollo significativo en los últimos años, como El Bolsón.

A nivel país, entre mayo de 2002 y junio de este año, la demanda de gas por parte de la industria creció 6,4%, la residencial 2%, pero la de GNC, aumentó 21%, debido a la gran cantidad de vehículos que se convierten a ese combustible que tiene menor carga impositiva y precio que la nafta y el gasoil.

Pero esa demanda no fue correspondida por nuevas inversiones, ya que las transportadoras y distribuidoras de gas pararon prácticamente toda la obra nueva desde que la tarifa fue pesificada y congelada por la ley de emergencia.

Si bien esa norma legal y otras disposiciones del Poder Ejecutivo obligan a las privatizadas a cumplir con las inversiones, aun cuando se están renegociando los contratos, esa obligación se convierte en un mero formulismo. Con tarifas congeladas y en default con sus acreedores, las empresas no tienen recursos para obra nueva ni crédito. Por eso se presume que cuando el gobierno exige el cumplimiento de las obligaciones contractuales, no se refiere a la expansión, aunque en realidad no hay ningún elemento que aclare este punto.

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