Roberto Lavagna admitió ayer delante de los senadores peronistas que existen «documentos técnicos anexos que incluyen compromisos que, por cuestiones políticas y electorales, no se pueden dar a conocer ahora», es decir una carta paralela. A puertas cerradas y ante la insistencia de algunos legisladores, anunció que «el gobierno que asuma el 25 de mayo podrá difundir el contenido». Le reprocharon la licitación del asesor externo para la reestructuración de la deuda pública, que el ministro trató de justificar sin demasiado poder de convicción. La mayoría de la platea (leal a Olivos) trató de bajar el tono de la polémica. Eduardo Menem se retiró del salón apenas llegó Lavagna, para evitar el choque (ayer el menemismo de Diputados pidió directamente la interpelación del ministro). Tampoco se pudo llevar el compromiso del Congreso de que le votarán leyes pactadas con el FMI.
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La "side-letter" incluye, nada menos, que la renegociación de las tarifas de servicios públicos y un bono compulsivo en caso de que la Corte se pronuncie en favor de la redolarización de los depósitos, tal cual adelantó este diario.
El ministro de Economía visitó el bloque peronista, con la premisa de explicar los alcances del acuerdo con el FMI y pedir por la sanción de leyes -derogación de los planes de competitividad y la eliminación de la exención de ganancias en las retenciones a las importaciones-. Hoy, por la tarde, hará lo propio en Diputados.
La mayoría de la platea, encabezada por
El riojano, casi con seguridad, quiso evitar el choque frontal con el funcionario (en Diputados, los menemistas pidieron la interpelación de
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