16 de marzo 2006 - 00:00

Aerolíneas: "Exigimos que Kirchner se defina"

Los pilotos y técnicos de Aerolíneas Argentinas tratarán de involucrar a Néstor Kirchner en su guerra contra la aérea: según anunciaron ayer en una reunión dirigentes de APTA y APLA, estos gremios llaman a sus afiliados a reunirse hoy por la tarde en la Plaza Congreso para marchar a Plaza de Mayo a «exigirle» al Presidente que se defina. Ser objeto directo del verbo «exigir» no parece la actividad preferida del Presidente.

La movilización fue convocada aún a pesar de que en horas de la mañana, el Ministerio de Trabajo entregaría su «propuesta final» tanto a los representes gremiales como a los de la empresa; el llamado a la marcha sobre la Plaza parecería prenunciar que cualquiera fuera el contenido de la propuesta, no será aceptada por los sindicalistas.

«Le exigiremos a Kirchner que se ponga al frente de este conflicto y que se defina si está con los trabajadores o con los accionistas de Aerolíneas»,
dijo un dirigente de APTA a unos 40 tripulantes de cabina agrupados en la Lista Celeste de la AAA, opositora a la conducción que encabeza Ricardo Frecia, a la que convocaron a la sede de APLA para buscar su apoyo.

La AAA manifestó de manerareiterada su apoyo a los actuales accionistas de Aerolíneas y su rechazo a las medidas de APTA y APLA, por lo que en un comunicado conocido el martes calificaron de «conspiración para destruir la empresa».

En el marco de este enfrentamiento, los gremios amenazaron en ese encuentro con publicar avisos denunciando la supuesta inseguridad de volar por Aerolíneas. El argumento que esgrimieron ayer Juan Pappalardo -secretario general de APTA- y Daniel Biró -de APLA- para semejante medida es que los sindicatos «estamos perdiendo apoyo en la comunidad por la despiadada campaña lanzada por Aerolíneas», lo que se traduciría en un creciente rechazo de la población a las medidas de fuerza a las que echaron mano en sus reclamos.

También se quejaron de la falta de solidaridad exhibida por los demás gremios aeronáuticos como AAA, UALA (pilotos de Austral), APA ( personal de tierra), ATVLA ( técnicos de Austral) y UPSA (personal superior). No parece que esta situación vaya a variar: todos estos sindicatos han firmado convenios de «paz social» por dos años con la empresa.

De llegarse al extremo de publicar una solicitada con semejante grado de agresividad y que no parece tener ningún viso de seriedad ni se sustenta en hechos concretos (el contenido de la solicitada sería idéntico al de una misiva remitida al propio Presidente, que no la habría considerado), sería casi imposible una vuelta atrás en esta guerra.

Cabe preguntarse también
por qué los comandantes siguen piloteando aeronaves que no ofrecerían seguridades plenas ni a sus pasajeros ni a ellos mismos. Igual, el daño estará hecho: la pérdida de pasajeros (sobre todo extranjeros, no familiarizados con el folclore sindical argentino) será inevitable y muy difícil de recomponer.

Ayer por la mañana, Pappalardo y su par de APLA, Jorge Pérez Tamayo, concurrieron finalmente a la sede del Ministerio de Trabajo a informarse -de boca del ministro Carlos Tomada- sobre la propuesta de la cartera laboral. Según trascendió, ésta contenía substanciales modificaciones en relación con la presentada un día antes; de todos modos, los dirigentes se retiraron del ministerio sin aceptarla.

Por la tarde se hicieron presentes en el Ministerio de Defensa, a denunciar a la ministra Nilda Garré supuestas violaciones a la ley que regula los intervalos entre vuelos de los pilotos. Esta denuncia no parece tener vinculación con el reclamo salarial/reinvindicativo; parece apuntar más bien a reunir apoyos dentro del gobierno, que (al menos hasta ayer) parecían escasos. Sin embargo, dada la extensión del conflicto (contra todos los pronósticos y las promesas de Kirchner) y la permanencia en su cargo del subsecretario de Transporte Aerocomercial y líder de los técnicos, Ricardo Cirielli, esto ya no sería tan claro.

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