«El jueves a más tardar estará normalizada toda la operatoria de la empresa», dijo ayer a este diario Julio Scaramella, vocero de Aerolíneas Argentinas. La demora en poner al día las operaciones aéreas de la línea de bandera se debe al enorme atraso provocado por los seis días de huelga. Scaramella dijo que en total «hasta el viernes eran 118.000 los pasajeros que no consiguieron volar en su horario previsto; el pasado fin de semana llevamos 20.000, y de a poco vamos poniéndonos al día».
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Ayer partieron los 49 vuelos programados, que transportaron a 4.133 pasajeros. «El mayor despacho de vuelos internacionales, operados con equipos de fuselaje ancho, se realiza en horas de la noche, por lo que también será mayor el número de pasajeros transportados al final del lunes», agrega el comunicado.
Sin embargo, lo que la información oficial no aclara es cuántas de esas casi 120.000 personas dejaron de volar, abandonando planes de viaje u optando por otros medios de transporte.
También trascendió que en la emergencia, LAN Argentina habría ganado cerca de 8% de participación de mercado, porcentaje que no pudo ser mayor por la falta de aeronaves de la empresa chilena con matrícula argentina, indispensable para operar rutas de cabotaje. Scaramella confirmó, además, que «Antonio Mata continuará al frente de Aerolíneas; esta semana debió viajar a Madrid, pero el lunes estará de regreso». El portavoz aventó así las versiones respecto de que una de las cuestiones negociadas en la Casa Rosada era la salida de Mata y del subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli.La controlante de Aerolíneas es Air Comet, que tiene como socios al propio Mata y a sus compatriotas Gerardo Díaz y Gonzalo Pascual.
En una noticia «parecida», fuentes del gobierno descartaron la inminencia del desplazamiento de Cirielli, a pesar de las versiones lanzadas durante este fin de semana. La posibilidad más firme es que, de concretarse su reemplazo, esto no se produzca antes de fin de enero próximo, con la obvia intención de despegar su renuncia del conflicto.
• Cuestionamiento
También trascendió que la dirigencia del gremio de pilotos (APLA) no las tendría todas consigo: los copilotos estarían cuestionando por qué a ellos les tocó un incremento no remunerativo de $ 600 y a los comandantes de $ 1.000 (la empresa había ofrecido $ 800 «planos» para todo el gremio).
Otro tema que trascendió fue la reincorporación de once trabajadores que habían sido despedidos varios meses antes de que estallara el último conflicto. De esos once, sólo dos fueron reincorporados a pesar de que APTA intentó exhibir ese ítem como una conquista frente a sus afiliados. De todos modos, es de esperar que en el curso de las negociaciones que se extenderán por 90 días el gremio vuelva a la carga y termine consiguiendo la vuelta al trabajo de los otros nueve.
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