El titular de la AFIP, Alberto Abad, explicó ayer cómo será el nuevo régimen de control impositivo sobre las empresas extranjeras. Por un lado, todas esas compañías deberán reempadronarse en un banco de datos. Por el otro, los escribanos, abogados, financieras y bancos tendrán que informar las operaciones de los clientes que representen si éstos son sociedades del exterior.
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Según Abad, el cruzamiento de los datos que surjan de los dos sistemas permitiría fiscalizar con mayor eficacia las operaciones de blanqueo y giro de dinero de origen local que ingresa al país desde el exterior para pagar menos impuestos.
Según el titular de la AFIP, con estos controles aumentaría la presión sobre las maniobras de elusión de impuestos por medio de subsidiarias «fantasmas» instaladas en Uruguay u otros países de los llamados «paraísos fiscales». Según el funcionario, «como es de público conocimiento, las llamadas 'sociedades uruguayas' son utilizadas como plataforma para evitar directamente la tributación» ya que «son empresas patrimoniales creadas para ocultar la verdadera capacidad contributiva de algunos argentinos que usan esa plataforma para tener un velo».
Abad dijo, además, que la evasión impositiva en la Argentina, si bien es difícil de medir, puede alcanzar los 20.000 millones de pesos; pero aclaró que el problema «no se resuelve solamente con perseguir a los evasores, sino que además hace falta un cambio cultural para una mayor conciencia tributaria». Señaló, además, que el fisco hará este año unas 1.500 denuncias penales que involucran maniobras de evasión de impuestos «por 600 o 700 millones de pesos» (207,6 a 242,2 millones de dólares).
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