Curioso lo del ex ministro Domingo Cavallo: ahora los mercados no lo desean en el Banco Central por temor a que termine entorpeciendo a un López Murphy que aparece bien plantado.
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Opiniones fuertes del quehacer económico como la de Arnaldo Musich (titular de FIEL), Roberto Alemann, Roque Fernández (ex ministro), Carlos Rodríguez, del CEMA, y otros se pronuncian contra la conveniencia -que no observan- de Cavallo en ese puesto, donde casi unánimemente prefieren a un técnico apolítico como Pou.
También en el exterior ven como necesario a Pou en su actual cargo, sobre todo después que la senadora norteamericana Collins declaró que se pretendió usar la subcomisión del Senado norteamericano por políticos y por determinada prensa argentina para un accionar planeado contra Pou, utilizando cifras inverosímiles de dinero lavado que jamás respaldaron ni enumeraron los senadores estadounidenses, dijo. Además, los mercados analizan que hoy Cavallo tiene detrás mucho menos equipo que López Murphy con FIEL. Aunque haya sido casual por las dudas de Cavallo en aceptar el ofrecimiento terminante del presidente De la Rúa, que hizo por intermedio de otro hábil, Chrystian Colombo, terminó jugando a favor del gobierno, porque no hay compromiso formalizado con el ex ministro de Menem.
De cualquier manera, el gobierno tiene que cuidar la relación con Cavallo porque es una de sus reservas y cuenta con el apoyo legislativo de su bloque en el Parlamento. La situación se solucionaría con tiempo porque López Murphy exigió «prolijidad» en cualquier intento de sacar a Pedro Pou. Este, que ayer se movió con normalidad en la Casa Rosada al asumir el nuevo ministro, reiteró que no piensa renunciar y que es su deber mantener la autonomía del Banco Central frente a embates meramente políticos. Ya lleva 200 carillas redactadas de su puño y letra como explicación y defensa de su gestión para presentar ante cualquier organismo que lo convoque.
La desfigurada «comisión bicameral» que preside en el Congreso el senador Losada para acusar a Pou tiene un intríngulis entre manos frente al giro de los últimos acontecimientos y su poco seria tarea investigadora basada en los no menos serios Elisa Carrió y el monopolio «Clarín», que persiguen fines electorales la primera y de salvación financiera el segundo.
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