Alberto Fernández concurrió finalmente el miércoles al Senado a brindar su informe como jefe de Gabinete. Los senadores lo esperaron durante más de siete horas, mientras el ministro seguía con las negociaciones con los dirigentes del agro en sus oficinas. Fue el final de una de las jornadas más complicadas en los cinco años que lleva dentro del gobierno kirchnerista. Algunos opositores, como el radical Ernesto Sanz, llegaron a poner en duda que el jefe de Gabinete finalmente concurriera, alegando: «No sabemos si Fernández va a seguir siendo el jefe de Gabinete la semana próxima», según dijo en el inicio de una sesión a media tarde que debió pasar a un cuarto intermedio sin límite de tiempo para esperarlo.
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El conflicto con el campo -por el cual la semana pasada suspendió la presentación del informe- estuvo a punto de frustrar de nuevo su visita al Senado, al que no concurría desde hacía 17 meses. Finalmente, llegó para dar el mensaje de que el gobierno está «recuperando poco a poco el diálogo con el campo».
La oposición, que una semana antes le había dado tiempo cuando el propio Alberto F. llamó por teléfono a Sanz para disculparse por el faltazo, reaccionó esta vez contra el gobierno: «¿Dónde van los recursos de las retenciones?, ¿cuánta inflación tenemos?, ¿dónde se para el gobierno para gestionar políticas públicas? Vemos cómo, por un lado, se convoca al diálogo, como seguramente ha hecho la Jefatura de Gabinete; pero por el otro, se confronta, como hace el secretario de Comercio», dijo en el recinto el radical Gerardo Morales.
La idea del kirchnerismo era, en principio, que el jefe de Gabinete ofreciera un resumen de su informe y continuar la semana próxima habida cuenta de la demora, pero la oposición rechazaba este mecanismo. Finalmente, Fernández decidió dar el informe en su totalidad, por lo que habló los 40 minutos que le otorga el reglamento tras lo cual comenzaron a exponer los senadores de las distintas bancadas. Si bien los legisladores habían enviado a la Jefatura de Gabinete más de 300 preguntas, el ministro sólo se refirió a la crisis con el campo. «Al campo le fue muy bien, tenemos récord de cosecha de granos, más de 95 millones de granos», arrancó.
Sobre el paro agropecuario, dijo que no creía «que el campo lo hiciera para dejar sin alimentos a los argentinos, algunos usan este conflicto para aprovecharlo políticamente de modo engañoso».
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