4 de octubre 2004 - 00:00

Alemania y Brasil salvaron a Lavagna de otro disgusto

El ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, ayudó al ministro Lavagna a evitar que el Fondo Monetario emitiera otro duro comunicado contra la Argentina.
El ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, ayudó al ministro Lavagna a evitar que el Fondo Monetario emitiera otro duro comunicado contra la Argentina.
Washington (enviado especial) - El ministro Roberto Lavagna llegó el viernes pasado a esta ciudad sabiendo que lo esperaba el lapidario comunicado del G-7 contra el proceso de renegociación de la deuda. Tal era el nivel de críticas que fuentes del Ministerio de Economía reconocían que la presencia de la delegación en esta asamblea se limitaba a cumplir con la formalidad de concurrir. Pero, el sábado, la presencia del ministro cobró algo de importancia cuando consiguió frenar las presiones de Italia y de Japón para aliviar una nueva crítica que pretendían introducir en el comunicado final del Comité de Política Monetaria y Financiera del FMI.

Con la colaboración del ministro de Finanzas alemán y la del brasileño Antonio Palocci, el equipo económico terminó llevándose el único signo positivo del fin de semana, con una declaración que dio la bienvenida a los esfuerzos argentinos, aunque aclarando que aún falta mucho por hacer en la relación con los acreedores.

Tuvo ayuda Lavagna también del subsecretario del Tesoro norteamericano, John Taylor, quien durante un seminario del Deutsche Bank reconoció: « Comprendo los esfuerzos del gobierno argentino para explicar lo que pasó. Hay que entender que después del proceso posdefault, el gobierno y la economía se volverán más predecibles».

• Urgencia

En agenda paralela, Martín Redrado -quien se negaba a hablar de la deuda hasta que el Senado no tratara su pliego como nuevo presidente del Banco Central- tuvo que soportar presiones similares en las reuniones que mantuvo desde con Alan Greenspan hasta con Anne Krueger. En todos los casos debió repetir el mismo reparo: « La renegociación de la deuda no es de mi área».

La presión sobre la Argentina comenzó el viernes con el comunicado del G-7. «Urgimos a las autoridades argentinas a que implementen lo más pronto posible las acciones necesarias para completar la tercera revisión cumpliendo sus obligaciones en tiempo y forma. Los desafíos clave para el país siguen siendo las reformas estructurales, la construcción de un marco fiscal confiable y una alta participación de los acreedores en un proceso sustentable de reestrucuración de su deuda

Previamente, durante una conferencia de prensa de
Rodrigo de Rato y Anne Krueger, el jefe del FMI contestó con dureza -similar a la de días anteriores que le valió el calificativo de «patrón de estancia» por parte de Néstor Kirchner- cuando se le preguntó por el nivel de aceptación de los acreedores en el proceso de reestructuracion de la deuda y la reducción de exposición del Fondo en sus préstamos a la Argentina: « Más allá de cuáles sean los acuerdos a que lleguen con los acreedores, debe haber un marco presupuestario, de mediano plazo, para que por un lado la economía argentina tenga los recursos necesarios para pagar sus deudas y, por el otro, incrementen las inversiones del sector privado en la economía», dijo. Explicó que existe un cronograma para que el gobierno argentino comience a bajar el nivel de exposición con el FMI. Fue un discurso que se volvió a escuchar durante los días siguientes cuando llegaron las presiones para que la Argentina inicie un proceso de cancelación de parte del capital que debe al Fondo, en lugar de continuar con su política de refinanciar vencimientos.

Mientras en relación con los mercados emergentes no se escuchaban más que elogios a la situación económico-financiera de Brasil y a la estabilidad política en ese país,
James Wolfensohn se plegaba a las presiones de De Rato, anunciando que los u$s 500 millones de desembolsos pendientes continuarían supeditados al acuerdo con el Fondo, aunque otras líneas seguirían activas.

• Elogio

William Rhodes, vicepresidente del Citigroup, también había dejado su huella en las críticas a la Argentina. Durante las sesiones del Institute of International Finance, junto con Charles Dallara -que pidió «aislar el caso argentino del resto de Sudamérica-, elogió el aumento «de capitales hacia los países emergentes y el rápido crecimiento de esas economías». Predijo un avance de 6,2% para el producto de 29 países emergentes, «con la excepción de la Argentina, donde la actividad económica esta perdiendo impulso».

Anoop Singh
, jefe del Departamento del Hemisferio Occidental, fue más cauto con el país aunque alertando: « En la Argentina la recuperación económica continúa, pero con un ritmo más moderado. Las metas del programa fiscal se cumplen con amplios márgenes», pero volvió luego a insistir: « Las autoridades nos han dicho que quieren focalizar sus esfuerzos en este período en lanzar la oferta del canje de deuda, un hecho que será fundamental para la economía argentina en el mediano plazo. Directamente relacionado con esto está un deseado alto nivel de aceptación de los acreedores que permita llegar a una posición sustentable de la deuda».

De Rato
reafirmó en otra presentación: «En la Argentina el viernes será fundamental avanzar con reformas estructurales, incluida la renegociación de los contratos con empresas de servicios públicos y el acuerdo con acreedores en la reestructuracion de la deuda».

Pero, para ese momento, el equipo económico estaba más relajado. Durante la sesión de la asamblea del Fondo por la mañana, Lavagna salió del salón un minuto con el ministro de Finanzas alemán,
Hans Eichel -que ya había declarado no estar dispuesto a bloquear las negociaciones con acreedores-, ante la vista del británico Gordon Brown -líder dentro del G-7 en las críticas a la Argentina junto con el italiano Domenico Siniscalco (ministro de Economía y Finanzas de Italia) y la delegación japonesa-. Regresaron, y fue entonces que el alemán planteó en la reunión: « Proponemos que se trate el caso argentino». Brown anunció que habría una discusión sobre el tema durante y después del almuerzo.

Poco después, el Comité Internacional de Política Monetaria y Finanzas del Fondo emitía su documento final donde se celebraba la «
mejora fiscal en la Argentina desde 2002». Agregaba que « el comité apoya que el país enfrente todas las reformas estructurales de su programa, complete un amplio y sustentable proceso de reestructuración de su deuda y asegure un marco fiscal confiable en el mediano plazo. Damos la bienvenida a los esfuerzos de la Argentina para completar la amplia reestructuración y esperamos una rápida conclusión de ese proceso». Fue recién allí cuando la delegación argentina comenzó a festejar relajada, al punto de que el vocero del ministro Lavagna explicó: « Si nosotros fuéramos Brasil, con un documento así estaríamos festejando en la calle».

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