El Banco Central va a tratar de evitar que se produzca una apreciación del tipo de cambio real, acompañando la inflación. Pero en términos cualitativos, no hay nada que diga que va a parar el ingreso de capitales el año que viene. La alta liquidez internacional va a continuar, y se puede esperar una tasa de compra de dólares de parte del Central similar a 2006. Esto va a traer dificultades desde el punto de vista inflacionario, ya que aunque traten de esterilizar la emisión colocando deuda en Lebac y Nobac, en el largo plazo el impacto en los precios es el mismo, se emitan pesos o títulos, ya que la deuda de hoy son pesos a emitir mañana.
La política del Central de fijar el tipo de cambio real, que aunque no lo diga es la regla cambiaria implícita, se basa en la idea de que la competitividad de la Argentina la da un dólar alto, algo que no comparto. Se puede fijar una meta de tipo de cambio nominal, al estilo convertibilidad, o un objetivo de inflación, o una regla monetaria. Pero no tiene sentido fijar el tipo de cambio real: es presuponer que el valor actual es el correcto, cosa muy improbable.
RODOLFO SANTANGELO
La presión de las divisas va a seguir siendo grande en 2007. Aun sin ingresos de capitales, el superávit comercial sólo genera sobrantes de más de u$s 10.000 millones. A eso se suma que el Presupuesto de 2007 confirma la mala noticia de 2006: el Tesoro estará nuevamente ausente en el mercado cambiario, no ayudará a sostener el tipo de cambio.
El Central va a tener que comprar una gran cantidad de dólares si la política cambiaria sigue siendo evitar que varíe el tipo de cambio. Eso le pone mucha presión al programa monetario: se necesita mucha absorción de liquidez, pero la cancelación de redescuentos está terminando y el Presidente no deja que suban los encajes. La única alternativa que queda es colocar dosis masivas de Lebac para que quede la situación en equilibrio. Aun suponiendo un escenario benigno, con una importante suba de la demanda de dinero, hay un enorme desafío macro para 2007: son muchos objetivos que se quieren conseguir simultáneamente.
El sistema financiero tiene cada día menos deuda del Tesoro, pero más del Banco Central, que está muy necesitado de recursos. El mayor riesgo es que los bancos decidan empezar a prestar más al sector privado. Entonces podrán ir jugando: restringiendo algunos créditos, subiendo tasas. Pero conseguir tasas bajas, inflación baja, tipo de cambio alto y gasto alto, todo junto, es muy difícil.
MIGUEL KIGUEL
El año que viene van a continuar las presiones hacia la apreciación cambiaria. El peso es una moneda barata, que sigue subvaluada entre 15% y 20%. El Central va a seguir interviniendo, ya que todavía tiene cierto manejo sobre la cantidad de dinero en la economía, en parte por los controles de capitales (los dos más importantes son que los capitales tienen que entrar por un mínimo de 2 años y tienen que mantener un encaje de 30% en el Central, por un año sin intereses). Incluso van a depreciar la moneda entre 7 y 10 centavos más. El problema es que van a tener que esterilizar casi todo vía Lebac.