Inflación en alimentos no cede: advierten que ya subieron 4,6% en lo que va de marzo

Economía

Bebidas, panificados, carnes y lácteos explicaron los incrementos de los últimos días, según relevaron consultoras privadas. Señalan que, entre otros factores, comenzaron a reflejarse los efectos de la suba de commodities por la guerra.

Contener la inflación es el gran desafío que afronta el Gobierno. Es por eso que en los últimos días se dieron a conocer una serie de medidas dirigidas a intentar frenar, sobre todo, las subas en los alimentos. Es que luego del fuerte incremento de febrero, los relevamientos privados dan cuenta de que los aumentos se sostienen durante marzo.

Según el informe que realiza la consultora LCG, durante la tercera semana del mes la canasta de alimentos relevada trepó 2,4%, para acumular en lo que va de marzo un alza de 4,6%. Con respecto a la suba de la última semana, desde la firma señalaron: “Se trata del alza más importante desde que iniciamos el relevamiento en septiembre 2020. Bebidas y Panificados explicaron la mitad de la suba semanal, Carnes y Lácteos otro cuarto. El otro dato a resaltar es la proporción de productos con aumentos, que se elevó a 24%, un nivel semejante a los que se observaron en la previa del congelamiento de precios del Secretario Feletti, anticipando esta medida”.

Desde LCG remarcaron también que, si se sostiene el promedio de productos con aumentos registrado en marzo (17% por semana), “esto implicará que en menos de seis semanas todos los alimentos y bebidas de la canasta relevada habrán sufrido un incremento en sus precios”. Así, el informe destacó que, en el promedio de las últimas cuatro semanas, la inflación en alimentos es del 4,6%, que se eleva a 5,9% medido de punta a punta.

Hay diversos factores que pueden explicar el comportamiento de los precios de los alimentos en las últimas semanas. Es que, tal como remarcaron desde LCG, el aumento del 7,5% que registró el rubro en el IPC de febrero “no incorporó los shocks externos que implicará la guerra en Ucrania, tanto en precios de alimentos como combustible, y los que se experimentarán en base a ajustes de tarifas y tipo de cambio debido al acuerdo con el FMI”.

En tanto, de acuerdo al relevamiento que realiza la consultora Eco Go, destacaron días atrás que “luego de una primera semana corta con un aumento de tan solo el 0,3%, el relevamiento correspondiente a la segunda semana de marzo registró una variación de 1,9% de los precios de los alimentos con respecto a la semana previa”. “Con este dato y considerando una proyección de variación semanal del 1,2% para las próximas dos semanas del mes, la inflación de alimentos consumidos en el hogar en marzo treparía a 4,3% mensual”, remarcaron.

Al respecto, tal como señaló el economista del Centro Cultural de la Cooperación Martín Burgos al analizar cómo puede evolucionar la inflación durante marzo, “el impacto de la guerra debería traducirse en números fuertes de marzo”. “Ahí incide el incremento de precios en alimentos que no impactaron de lleno en febrero. A eso le tenemos que agregar las tarifas y los incrementos en energía (naftas, petroquímicos, agroquímicos) que impactarán indudablemente en los costos”, sostuvo.

Análisis

Al analizar los motivos que desencadenan la aceleración en el nivel de inflación en general, y de los alimentos en particular, el director de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, sostuvo a Ámbito: “Hay varios factores que complotan hoy en contra de que la inflación en el primer semestre sea baja. Una, de base, es que durante el segundo semestre del año pasado creció el ritmo de emisión de moneda, acompañado con una caída en la demanda de pesos, lo cual hace que el ritmo de depreciación de nuestra moneda haya sido muy fuerte”.

“Lo que estamos viendo ahora, no sólo es reflejo de esa depreciación de la moneda, sino también de todo lo que no dejó el Gobierno que se reflejara en el IPC respecto de esa depreciación antes de las elecciones, con métodos artificiales. Uno de ellos fue atrasar el tipo de cambio mayorista y, al hacerlo, los bienes que dependen de este tipo de cambio (como los que uno compra en el supermercado) tiende a variar menos. Eso es insostenible y, por lo tanto, lo que vemos es que después de las elecciones el ritmo de crecimiento del tipo de cambio mayorista está aumentando. Y eso lo vamos a ver reflejado en lo que se compre en el supermercado”, remarcó Abram.

Al referirse específicamente al rubro alimentos, el economista concluyó: “Tampoco es sustentable el congelamiento de precios, como los Precios Cuidados agresivos y ese tipo de programas. Ahora lo que se ve es que los precios congelados no existen, algunos se liberaron, otros entran en un esquema con mayor flexibilidad, y lo que no se vio por el congelamiento de los precios previo a las elecciones, se vio en enero y febrero. En la misma línea, se encuentra el caso de los combustibles y las tarifas de servicios públicos. Que estuvieron atrasados y tienen que subirlas porque es inaguantable en término de las necesidades fiscales del Gobierno sostener el crecimiento que están teniendo los subsidios a las tarifas. Es por eso que, en el primer semestre, se verá subir la inflación por este motivo”.

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