El ganado volvió a subir hasta 10% ayer en el mercado concentrador de hacienda y alteró los ánimos del gobierno, que teme una escalada inflacionaria arrastrada por la carne, que ayer volvió a registrar un aumento en las góndolas. Esto determinó la suspensión por 180 días de las exportaciones de carne.
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Paradójicamente, el mercado de Liniers -que ciertamente es un indicativo de los valores ganaderos-no opera, por ley, ganado destinado a la exportación.
El precio de la hacienda trepó debido a situaciones que ya se sabían: la escasa oferta estacional, motivada por la sequía que impidió el desarrollo de pasturas y, en consecuencia, desaceleró el engorde de ganado.
Asimismo, la medida que restringe el peso de animales destinado a faena recortó la cantidad de animales disponibles para el consumo. A ello se sumó el foco de fiebre aftosa en Corrientes, que obliga a revacunar todo el rodeo argentino, acción que ya comenzó en las principales zonas de producción, lo que determina que por diez días no se podrá movilizar hacienda vacunada.
La falta de oferta ayer en Liniers, mercado que comercializa sólo animales destinados al consumo interno, provocó alzas de hasta 11% en novillos, de 6,5% en terneros y de 7,5% en novillitos.
El Indice Novillo del Mercado de Liniers quedó en 2,948, el nivel más alto del año, y muestra un aumento de 18% desde principios de mes y una suba de 27,5% en el año. Dichos aumentos, en consecuencia, se trasladarán a la carne y rompen el acuerdo de precios firmado entre el gobierno y un sector de la producción y frigoríficos.
Los ganaderos, en tanto, se mantienen alertas, porque cualquier medida que afecte a la exportación también golpeará sobre su actividad de producción. «Es una equivocación del gobierno. Hoy la Argentina carece de carne para abastecer un consumo interno que convalida los precios a sus niveles actuales», decía el presidente del Frente Agropecuario Nacional, Horacio Delguy.