«No es malo para la economía mundial que la tasa de interés de corto plazo en EE.UU. llegue a 6%, podría ser peor», lo dijo ayer Richard Fisher, presidente de la Reserva Federal de Dallas. Además, habló sobre el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos y sobre lo peligroso que podría ser para la economía mundial que Estados Unidos optara por dejar de consumir como solución. También se refirió a los precios del petróleo, pero sin animarse a hacer predicciones. En cuanto a estos problemas de economía internacional, dijo que «no se solucionan unilateralmente», refiriéndose a que no es materia exclusiva de Estados Unidos.
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El discursó giró en torno a la globalización, su relación con una política monetaria eficiente y el cambio de paradigma. También hizo mención a la burbuja inmobiliaria, sin mostrar demasiadapreocupación, y comentó las influencias de la importante población norteamericana y los instrumentos financieros sofisticados para las viviendas.
Su conclusión es que el paradigma de la «curva de Phillips» (que dice que el desempleo baja cuando aumenta la inflación) parece haber quedado de lado ante la realidad de un mundo globalizado con economías que pueden incrementar sus PBI sin peligros ante despegues inflacionarios. «Pero siempre y cuando se apliquen políticas monetarias responsables y los bancos centrales tengan independencia.» En este contexto, resaltó que por las sucesivas crisis e inflaciones crecientes, fueron las economías de América latina las primeras que entendieron el impacto de la globalización en la formulación de políticas monetarias.
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