American Airlines se queda con TWA por u$s 2.000 millones
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Fusión pendiente
Según informaron fuentes de las empresas involucradas en las transacciones, la primera parte de la estrategia de American consistirá en hacerse cargo de los activos de TWA una vez que esta última se acoja a los beneficios de la ley de bancarrota, lo que se estima podría ocurrir mañana mismo.
TWA es el nombre más antiguo en la aeronáutica estadounidense y por varias décadas fue el verdadero símbolo de los EE.UU. en el cielo del mundo entero. Pero en los últimos diez años la empresa no fue capaz de competir contra aerolíneas cada vez más grandes en un ambiente crecientemente desregulado.
TWA posee una deuda de cerca de u$s 600 millones, gran parte de la cual vence este año y el próximo, y no logra obtener ganancias desde 1988.
TWA opera actualmente 189 aeronaves, en su gran mayoría modernas y arrendadas a Airbus, por lo que su atractivo principal es su presencia dominante en el aeropuerto de San Luis, Missouri.
Nueva plataforma
El mismo podría transformarse en una nueva plataforma («hub») para los aviones de American (actualmente posee cerca de 700). Esto es visto como muy necesario considerando que la aerolínea tiene pocas posibilidades de seguir ampliando su presencia en sus dos aeropuertos base en los EE.UU., Chicago y Dallas. Apenas terminada la compra de TWA, American se embarcará en la segunda parte de la operación, que consiste en comprar activos y participación en US Airways. Esta llegó en mayo pasado a un acuerdo para ser comprada por United por u$s 4.300 millones en efectivo más el traspaso de u$s 7.300 millones de deuda. Pero la operación ha encontrado serios obstáculos para su aprobación por los entes reguladores estadounidenses, ya que US Airways y United son dominantes en los dos aeropuertos de Washington, y se cree que su fusión podría ser negativa para los consumidores.
Para tratar de calmar la preocupación de los reguladores, United y US Airways decidieron ceder activos a una aerolínea nueva, DC Air, creada por Johnson -a su vez director de US Airways-, quien no poseía ninguna experiencia en el negocio de la aviación comercial.
Como las autoridades no se sintieron satisfechas con la creación de DC Air, y como dudaban de su independencia, United comenzó en octubre del año pasado a consultar con sus competidores para proponerles ventas de activos.
Es así que se llegó a un acuerdo con American para que compre cerca de 20% de la propiedad de US Airways, incluida la participación en el servicio de «shuttle» entre Washington, Nueva York y Boston, uno de los negocios más rentables en la aeronáutica estadounidense. Junto con esto, y como tercera parte de la operación, American comprará 49% de DC Air.
Estas dos últimas transacciones, por las que se cree que American pagará unos u$s 1.400 millones, deberían ser suficientes para que las autoridades aprueben la fusión de United con US Airways, explican los analistas.
En caso de confirmarse el pedido de quiebra de TWA, será el tercero en menos de diez años. Su absorción por parte de AA marcará el fin de una de las empresas de más larga trayectoria en el negocio aerocomercial, que se remonta a los días del pionero de la aviación Charles Lindbergh. Pero la aerolínea ha venido declinando desde hace varios años, y ya se había desprendido de todas sus rutas internacionales. Según informan los medios estadounidenses, American podría tener problemas con la absorción: cuando adquirió -el año pasado-la pequeña Reno Air, sus pilotos «pidieron médico» en forma masiva. Esto forzó la cancelación de miles de vuelos, lo que le costó a la aerolínea millones de dólares.



