• El gobierno tiene decidido ampliar los acuerdos de precios sectoriales intentando frenar la inflación. • Buscan que todos los niveles de producción y comercialización se comprometan a no aumentar. • La iniciativa apunta a que las asociaciones de consumidores fiscalicen los acuerdos que se firmen. • También, que gremios frenen pedidos de aumentos. • Difícilmente se logren acuerdos generalizados. Aun así, de poco sirven para terminar con la inflación.
En concreto, las críticas que se le hacen al método de Lavagna, que cerró esta clase de acuerdos con los productores de pollos, carne y lácteos, con suerte fallida (especialmente en noviembre), es que pese a lo acordado en las negociaciones, en pocos días los precios igualmente subieron y sin que se les pueda adjudicar la responsabilidad del alza a los empresarios que firmaron el acuerdo.
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