Ante empresarios, Miceli defendió "dólar alto" y les pidió mayor oferta de bienes

Economía

La ministra de Economía, Felisa Miceli, ratificó ayer la política de tipo de cambio alto, a la que describió como "un pilar de la política económica".

El tipo de cambio "es mantenido y será mantenido a lo largo del tiempo, mientras ejecutemos está política macroeconómica", dijo Miceli en un acto por el Día de la Industria.

"Es un pilar de la política económica que el Banco Central compre dólares para hacer crecer las reservas y para mantener el tipo de cambio, lo que protege a la producción nacional y permite que haya un despegue", dijo la jefa del Palacio de Hacienda.

La funcionaria fue la principal oradora de la celebración organizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en el Parque Industrial La Cantábrica, en la localidad bonaerense de Haedo.

Miceli ratificó "un tipo de cambio flexible y competitivo" ante quienes afirman que así "se tapan muchas ineficiencias de la empresas; los defensores del tipo de cambio bajo, de que el dólar esté en 2,30 ó 2,40 pesos y de que el Banco Central no compre más".

"Si el Banco Central parara mañana de disponer cientos de millones de pesos para comprar dólares, muchas empresas y economías regionales no podrían mantenerse con el dinamismo que hoy tienen", alegó.

La ministra admitió que "quizás sea cierto que el tipo de cambio de equilibrio, por esa abundancia de oferta de dólares que existe, esté en 2,20 ó 2,30 pesos".

Pero recordó que "en los últimos treinta años de historia se observa que en 17 de ellos el peso estuvo sobrevaluado y que esta sobrevaluación o apreciación de la moneda impedía la competitividad de la economía y daba lugar a la invasión de lo importado".
"Creíamos que por no tener inflación en los '90 estábamos en el Primer Mundo, pero en tanto las fábricas cerraban", subrayó.

Recordó que "por más que se hicieran esfuerzos en subsidios, en reintegros o en compensaciones, no alcanzaban para sostener lo que la producción necesitaba".

"Y fue ésta la gran causa de la decadencia argentina, del cierre de empresas y de la pérdida de empleo.

Lo malo que nos pasó nos va a volver a pasar si nos olvidamos de esto", advirtió.
Miceli remarcó que ésta es una política activa que "no pasa mágicamente", sino que "se toma esta decisión desde el propio gobierno" para proteger la producción nacional y posibilitar su despegue.

"Despegue no sólo de las (empresas) que ya están en punta sino de aquéllas menos desarrolladas o economías regionales, donde se requieren mayores inversiones para que alcancen un nivel competitivo", explicó.

La ministra afirmó que, en general, "las condiciones macroeconómicas por las cuales está atravesando la economía argentina continúan siendo sólidas".

Aseguró que la marcha de la economía "está basada en pilares absolutamente solventes y al mismo tiempo está llena de dinamismo; todos los indicadores muestran una gran pujanza, fuerza y buen nivel de crecimiento".

"Nuestro modelo macroeconómico es simple, se basa en dos pilares básicos: la solvencia fiscal y la solvencia externa", definió.

"Siempre decimos que no hay mejor reaseguro contra cualquier volatilidad, contra las corrientes externas, que tener un muy buen saldo comercial externo, tener una cuenta corriente de nuestra balanza de pagos absolutamente segura y solvente, y eso es lo que está
pasando", resumió.

Miceli consideró que "esto permite que al país ingrese un saldo comercial favorable de 10.000 u 11.000 millones de dólares por año, que permite al mismo tiempo ahorrar, asegurar, juntar reservas y ser más fuertes y más solventes en el escenario internacional".

Afirmó también que "la meta que votó el Congreso el año pasado de 6 por ciento del PBI para Educación, Ciencia y Tecnología está siendo cumplida y va a seguir siendo cumplida".

"Es una prioridad tener recursos humanos para que la vida en la Argentina vuelva a ser como hace mucho tiempo y tal vez algo mejor", sentenció.

Recordó luego que "cuando en la Argentina no hubo superávit fiscal, se recurrió a la emisión monetaria, y cuando ya no fue esto posible, por los prejuicios en materia inflacionaria que esto traía, se pasó al endeudamiento externo con el resultado por todos conocido".

"Un endeudamiento externo que comprometió la continuidad y el desarrollo de la Argentina y que llevó a la más grave crisis desde que somos país y que llevó a una devaluación abrupta", describió.

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