17 de agosto 2001 - 00:00

Apoyan medidas para atraer más capitales

La Argentina puede convertirse en un país muy atractivo para el ingreso de divisas a partir de la nueva normativa que otorga mayor transparencia al mercado de capitales y obliga a las sociedades que ofertan públicamente sus títulos negociables a tener directores independientes, entre otros aspectos.

Así lo afirmaron ayer diversos especialistas en el tema, quienes resaltaron la importancia del recientemente lanzado Decreto 677, que, coincidieron, pone al país a tono con las normas del mercado internacional de capitales.

«Es un paso adelante para consolidar el mercado de capitales en la Argentina. Es importante porque genera pautas de conducta concretas que aseguran transparencia e información, y ambas herramientas son indispensables para un mercado abierto y moderno», señaló Emilio Cárdenas del HSBC. No obstante, el ejecutivo aclaró que todavía hay mucho que «trabajar en la estructura del mercado, que en la Argentina está muy disperso. Se necesita concentrarse para buscar volumen y al mismo tiempo para bajar costos», explicó.

Dirección correcta

«Si la Argentina quiere tener un mercado de capitales sólido, tiene que ser competitiva respecto de otros mercados del mundo y de la región. Esta norma va en la dirección correcta, pero es un paso, y todavía tenemos un largo camino que recorrer», agregó.

Bajo la misma tónica, Alberto Schuster, de la consultora KPMG, evaluó los alcances de la nueva normativa aclarando que uno de sus propósitos principales «es hacer que la comunidad disponga de mayores garantías respecto del control que se ejerce sobre las empresas que hacen oferta pública de sus títulos valores». Concretamente, Schuster resaltó el establecimiento de comités de auditoría y la presencia de directores independientes, como los aspectos fundamentales de la reglamentación.

«En países con mercados de capitales desarrollados donde el accionariado está muy atomizado,
esta normativa tiene el objetivo de proteger a los accionistas de los ejecutivos que manejan las empresas obligándolos a rendir cuentas de sus acciones; mientras que en países donde hay accionistas de control con poca dispersión del capital accionario en el público, como ocurre en la Argentina, tiene la virtud de proteger a los minoritarios de posibles abusos de los accionistas controlantes», explicó por su parte Máximo Bomchil, de M&M Bomchil.

Insuficiente

Además de legislar sobre el capital accionario, la nueva norma alcanza a otros valores susceptibles de oferta pública, como las obligaciones negociables, partes en fondos comunes de inversión, títulos de deuda y certificados de participación en fideicomisos securitizados.

En este contexto, todos los consultados coincidieron en afirmar que para desarrollar el mercado de capitales argentino normas como el Decreto 667 son
«condición necesaria, pero no suficiente».

Edgar Jelonche, director general de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, consideró que además son necesarias «disposiciones fiscales que otorguen incentivos para la inversión del ahorro en el país, el retorno de los capitales, que no se exporte el mercado y las empresas tengan suficientes incentivos para ofrecer sus acciones».

Cárdenas, por su parte, propuso estudiar si «este régimen, que no representa demasiadas dificultades para las grandes compañías, no debiese incluir alguna flexibilidad para las pequeñas y medianas empresas. Por ejemplo, la exigencia de directores independientes para PyMEs, que tal vez pueda ser un obstáculo para que estas empresas accedan al mercado de capitales».

Los cuatro especialistas disertaron el 4 de setiembre en un seminario organizado por KPGM bajo el lema: «El gobierno corporativo en los tiempos de la transparencia».

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