El Fondo Monetario, en un comunicado, adelantó que espera una "rápida finalización de un acuerdo de corto plazo con la Argentina" que le permita al país postergar los próximos vencimientos de deuda con el organismo. La nota fue conocida después de una reunión del directorio del organismo, donde elogiaron el comportamiento de la economía a partir del segundo semestre del año pasado. Hoy llegará la misión que mantendrá las conversaciones últimas sobre la postergación del pago de la deuda con el organismo que vence entre enero y junio por u$s 5.000 millones. "Una misión del Fondo viajará a Buenos Aires (llega hoy) para seguir las negociaciones con las autoridades argentinas que permitan un acuerdo de transición", indicó el comunicado. La idea es que éste es un "miniacuerdo", ya que el definitivo esperan cerrarlo con el próximo gobierno, con el que analizarán tarifas, renegociación de la deuda privada, metas fiscales, etcétera. El FMI, que se resistió a cualquier convenio con la Argentina, aun bajo presión del Grupo de los Siete, ma-quilló ayer el cambio de decisión aduciendo que "reconoce la gran estabilidad económica y financiera que alcanzó la Argentina en el segundo semestre de 2002" y valoró el control fiscal llevado a cabo por el gobierno. Pero advirtió que, para asegurar el fortalecimiento de la recuperación, la Argentina debe focalizarse en alcanzar un consenso político en pos de la reforma y la construcción de un nuevo marco fiscal, la restauración de la confianza en el sector bancario, la apertura del comercio y la reestructuración de la deuda.
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Ahora todo está en manos de la misión negociadora que hoy llega al país para cerrar ese miniacuerdo. Lo haría en teoría dentro de los 15 días. El grupo de técnicos está encabezado por el subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, John Dodsworth, y el encargado del seguimiento del caso argentino, John Thor-ton. La llegada del staff había sido anticipada temprano por el vocero del FMI, Thomas Dawson, en una conferencia de prensa efectuada en Hong Kong.
La votación del directorio del FMI fue unánime para respaldar la solicitud del gobierno argentino. De todas maneras, no estuvo exenta de fuertes discusiones dentro de los países miembro. A tal punto era la ansiedad del gobierno por conocer el resultado de esta cumbre del FMI, que el «pícaro» ministro Roberto Lavagna estuvo en la residencia de Olivos en diálogo permanente con el representante argentino en ese organismo, Guillermo Zoccali, tratando de interiorizarse de la marcha de las conversaciones.
Con el resultado positivo en la mano, Lavagna volvió al Ministerio de Economía, donde convocó a los secretarios que estarán desde hoy con reuniones con los técnicos del FMI. En ese sentido, trascendió que ya al mediodía hay una entrevista entre Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, con John Dodsworth a la que luego se sumaría otra en el Banco Central.
El FMI resaltó una repetida frase de Lavagna a la hora de explicar las condiciones ya existentes para un eventual miniacuerdo: «Hay una mayor estabilidad económica y financiera alcanzada en el segundo semestre de 2002». Lo que sí fue destacado en el comunicado final distribuido anoche en Washington es que quedarán para el próximo gobierno reformas clave en la economía, como construir un marco fiscal, restaurar la confianza en el sector bancario, aumentar la apertura comercial y reestructurar la deuda.
Las negociaciones están contrarreloj, ya que la Argentina debe afrontar la próxima semana un vencimiento con el FMI por 977 millones de dólares, que ya fue prorrogado hace un año por el organismo. Pero antes, el miércoles próximo, tiene un compromiso con el Banco Interamericano de Desarrollo por 680 millones de dólares. El gobierno ya anticipó que no pagará más vencimientos de deuda hasta que no cierre el acuerdo con el FMI, por lo cual, si antes de ese día no hay novedades positivas, la Argentina entraría en un default total.
Según trascendió, el miniacuerdo tendría vigencia hasta agosto -para darle margen de acción al nuevo gobierno-y reprogramará los vencimientos que operan en el primer semestre del año con los organismos inter-nacionales que rondan los 8.000 millones de dólares, pero no prevé desembolsos de fondos frescos.
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