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No extraña que el Presidente, luego de convencerse de que no hay ahora demasiado margen (ni político ni social) para encarar una reforma previsional, sea fiel a su plataforma electoral y por lo menos cumpla con la reapertura de la puerta de la jubilación estatal para los afiliados de las AFJP.
Mientras, en forma paralela, el ministro de Economía,
El problema, como advirtieron ya varios funcionarios del gobierno, es que el texto del proyecto aprobado por la Cámara baja
Ya los técnicos oficiales habrían analizado que, corrigiendo la redacción del texto aprobado en Diputados (de modo de salvar dichos errores técnicos), el gobierno podría enviar un nuevo proyecto fiel al espíritu del original que no tendría inconvenientes en ser sancionado por el Congreso.
Por su parte las AFJP, que ayer mantuvieron sus reuniones de rutina en la unión que nuclea a quienes operan la jubilación privada, monitorearon el devenir de los últimos acontecimientos sin asumir ninguna nueva posición consensuada.
Las AFJP parecen, sí, ya descontar que pueden enfrentar un drenaje de afiliados en cuanto se apruebe la vuelta al reparto. Pero temen más a represalias sobre otros aspectos del negocio previsional, como la intervención en la fijación de las comisiones, la centralización de la administración del seguro de vida e invalidez que contratan para los afiliados, y manoseos sobre el menú de inversiones.
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